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20 junio, 2008

Éxito a cualquier precio

Todos sabemos que la computación es un oficio muy complicado, en el que intervienen numerosas variables, cualquiera de las cuales puede fallar y hacer que el proceso deseado no se lleve a cabo. Por eso entendemos que los computólogos y sus acólitos quieran asegurarse de que cada paso se lleve a cabo conforme a lo programado. Y una de las formas de asegurarse de eso, claro, es con la redundancia en el lenguaje. Así, no les basta decir que se realizó tal o cual proceso, sino que tienen que decir que se realizó “con éxito” para convencerse de que, pese a todas sus chapuzas, lograron lo que se proponían.

Claro, esto que para la retorcida mente del computólogo es indispensable para quedarse tranquilo, para el común de los mortales resulta absurdo. Por ejemplo, copio un archivo de una carpeta a otra y, al término del proceso, veo el siguiente mensaje: “El archivo se copió exitosamente”. ¡Vaya! En realidad, con que me dijera que se copió el archivo, yo entendería que las cosas salieron bien. No me quedaría la duda de que efectivamente se hubiera copiado pero que la operación no tuvo éxito*. Y en caso de duda, podría revisar la carpeta de destino, para comprobar que ahí estuviera el archivo. Si el éxito se entiende como un resultado feliz, como la obtención de lo que se desea, pues ahí está: yo quería copiar el archivo y éste se copió. Se me hace enojosamente excesivo que hasta me feliciten por haber tenido éxito en mi empeño.

Una posibilidad: copio el archivo, pero éste no se copió exitosamente. ¿Qué quiere decir eso? Si fuera un documento de texto, por ejemplo, quizá perdió algunos párrafos en el camino; o se le cayeron los acentos por ahí o chance hasta perdió el sentido y, al leerlo, me doy cuenta de que es un galimatías, muy alejado de su intención original. Eso podría explicar las incoherencias que de repente vemos por ahí. Leemos un libro como Cristóbal nonato y pensamos: “Ajá, Carlitos copió el archivo de su novela, pero no lo copió exitosamente, por eso no se le entiende nada.”




* Esto me recuerda, a contrario sensu, el chiste aquél del médico que anuncia a los familiares que la operación fue todo un éxito, pero que el paciente falleció.

22 febrero, 2008

Entre bubis y chichis

Quiere la mojigatería reinante que no digamos chichi porque suena muy vulgar y para referirnos al objeto que designa esa palabra, se han inventado montón de eufemismos, entre los que ahora campea victorioso el gringuismo bubi. ¿Qué diferencia hay entre una chichi y una bubi? Técnicamente ninguna, pero la primera es indígena (¡fuchi!) y la segunda tiene todo el glamur de lo que nos impone el Imperio del Norte. No es lo mismo verle las bubis a las meseras de McDonald's que las chichis a las marchantas del mercado, ¿verdad?

Los que se la dan de enterados, para no caer en la vulgaridad de las chichis ni en la adopción de exotismos de las bubis, hablan entonces de seno. ¡Oh, qué bien! Una palabra también corta (dos sílabas directas) que no tiene implicaciones sexuales... ¡perfecto! El problema es que en realidad seno no designa ni chichis ni bubis, sino lo que está en medio. Así, cuando el señor cura busca consuelo en sus aflicciones, lo encuentra en el seno de la Virgen. Y sólo como dato curioso, el padre Abraham también tiene un seno, donde estaban los fieles difuntos antes de Cristo. Durante los tres días que éste estuvo muerto, fue al seno de Abraham para llevárselos al cielo, por lo que supuestamente ahora está vacío.

En fin, otra posibilidad para designar esos obsesionantes objetos es llamarlos pechos. Un pecho no es lo mismo que el pecho. Los pechos están en el pecho... mmm, hay algo medio ambiguo con este término. ¿Qué tal mama? Cero ambigüedad, dos sílabas directas. Lo mismo vale para teta. El problema de la teta es que suena demasiado gachupa. ¿Y cuál es el problema de mama? De ahí viene mamar, que es una función natural y muy hermosa; además, es la raíz de mamografía, que suena decididamente muy científica. ¿Alguien habla de tetagrafía, pechografía, bubigrafía o chichigrafía? No, ¿verdad? Pero a ver quién es el valiente que le dice mamas a las chichis.

25 octubre, 2007

Del doblaje y otros abusos

Espero no estar cometiendo suicidio profesional al declarar que no me gustaría ser traductor de películas. Tengo en mente la película animada escrita y producida por Jerry Seinfeld, llamada “Bee Movie”. Su traducción podría parecer sencilla: es una película de abejas y, en efecto, el personaje central, Barry B. Benson (con voz de Seinfeld), es una abeja.




Pero a decir del propio Seinfeld, la intención del título es un juego de palabras: “Bee Movie” también es una “película B”, es decir, una película de bajo presupuesto destinada a cubrir el tiempo que antaño debía durar la función. Ésta consistía por lo general en un noticiero, una caricatura y el programa doble: una película baratona y por lo general de poco más de una hora (la película B), y la presentación estelar, es decir, el “plato fuerte” de la función. Aunque ya desde hace años no hay programas dobles, se sigue usando el término para referirse a una película barata y sin grandes pretensiones.

¿Cómo van a traducir ese juego de palabras los traductores a sueldo de las distribuidoras? No me imagino y confieso que no espero nada bueno de esos esforzados trabajadores, acostumbrados a intercalar la palabra “locura” o cualquiera de sus derivados en el título de toda película con pretensiones de comedia.

Otra piedra de tropiezo en la traducción de esa película será un elemento importante en la trama: el conflicto entre abejas y avispas. Esto puede parecer nimio, pero ya que avispa en inglés es “wasp”, también da origen a un juego de palabras prácticamente intraducible. En efecto, “WASP” es también las iniciales en inglés de “blanco, anglosajón y protestante” y designa a los miembros de la clase alta de Estados Unidos que cumplen ese criterio. En la traducción al español, inevitablemente se va a perder esa connotación y, por tanto, buena parte del humor que Seinfeld tuvo tanto cuidado en inyectarle a un libreto en el que trabajó varios años.

Una advertencia final: ya que se trata de una película familiar (y de remate animada), lo más seguro es que en los cines de México nos la quieran meter doblada, para que los niños la disfruten. No es paranoia: lo mismo hicieron con Los Simpson, de la que pasaron una versión subtitulada sólo en un remoto cine de Santa Fe. De ese modo no sólo privarán a las personas que pudieran entenderla en inglés de la posibilidad de apreciarla en su versión original, sino que además obligarán a todos los espectadores a conformarse con una versión diluida, por no decir castrada y expurgada de su humor.

De plano debería haber una ley que prohibiera esos abusos.

26 septiembre, 2007

Comunicación en el espacio exterior o cósmico

Cuando de niño veía Perdidos en el espacio y Combate me llamaba la atención la forma en que resolvían los problemas de comunicación entre diferentes razas galácticas y pueblos terrestres. Por lejanas y extrañas que fueran las criaturas con las que se topaba la familia Robinson en el espacio exterior, siempre encontraban que éstas tenían la gentileza de hablarles en su propio idioma o, por lo menos, la inteligencia para fabricarse un traductor automático universal. Claro, esa serie yo la veía doblada al “castellano”, como decían los Robinson que se llamaba el idioma que hablaban en el doblaje.

La serie Combate era otra cosa: ambientada durante la segunda guerra mundial, presentaba el avance por Europa de un escuadrón de la infantería estadounidense. Las misiones, claro, siempre resultaban exitosas, los personajes eran totalmente bidimensionales, los alemanes eran siempre o malísimos o estúpidos, al grado que uno se preguntaba porqué Estados Unidos tardó más de tres años en derrotar a un enemigo tan mentecato.

Esta serie obviamente también estaba doblada al “castellano” y los integrantes del escuadrón gringo lo hablaban con ese perfecto acento neutro que nos ha impuesto Televisa para poder exportar sus bodrios a todo Hispanoparlantitlán. Lo que me llamaba la atención en esa serie es que, mientras que los gringos hablaban español sin pizca de acento, los franceses y alemanes que de repente aparecían en el programa tenían un acento de lo más ridículo (basado en el supuesto de que los franceses pronuncian la erre como ge y los alemanes escupen y gritan al hablar).

De esos tiempos recuerdo otra serie (aunque no recuerdo su nombre), que también se desarrollaba durante la segunda guerra mundial. Ésta tenía la característica de que los alemanes hablaban en alemán, cosa que dejaba en babia al respetable público. ¿Por qué los alemanes sí hablaban en su idioma y a los gringos los doblaban? Misterios de la política editorial de Televisa.

En fin, volviendo al espacio exterior, es de mencionarse la revolución que constituyó para la comunicación intergaláctica la invención del klingon para la serie Viaje a las estrellas. De ésta tengo que hablar de oídas: nunca fui su fan (espero que esta revelación no me cueste a mi base de admiradores trekkies). Este idioma se debe al lingüista Mark Okrand, contratado por la Paramount para crear el idioma y asesorar en su uso a los actores. Años después, Okrand también crearía el idioma que hablan en la Atlántida en la película del mismo nombre de Disney.

Aunque para la serie sólo se necesitaban unas cuantas frases, Okrand se entusiasmó y creó todo el idioma, con gramática y toda la cosa. Después, claro, no faltaron los fans que crearon la Academia del Klingon y se dedicaron a publicar materiales en ese idioma, a falta, supongo, de alguna otra actividad más productiva.

En fin, otra saga que recurre a los idiomas del espacio exterior es La guerra de las galaxias, en la que se habla el galáctico básico que, ¡oh maravilla!, afortunadamente coincide exactamente con el inglés. Así, sus creadores se ahorraron el trabajo de crear la multitud de lenguas necesarias para tan abigarrada historia. No obstante, sí aparecen algunos idiomas, como el huttese, que se habla en Tatooine y alrededores, el shyriiwook, hablado por los wookies, y el dialecto primitivo de los ewoks.

No deja de dar nostalgia el optimismo de esta gente que supone que puede haber un idioma común en toda la galaxia: en el humilde planeta Tierra ni siquiera el inglés puede preciarse de ser “universal” (aunque sus propagandistas afirmen lo contrario). Vamos, la gente no se pone de acuerdo ni por hablar el mismo idioma. Pero cultivar estos idiomas ficticios nos da la sensación de que sería posible lograr el entendimiento, de que puede existir esa utopía de la convivencia entre culturas y pueblos diferentes.

14 noviembre, 2006

El avance del español


Como un beneficio para el español definió Ruperto Solano, procónsul de Microsft en México, el nombre comercial de la próxima versión de Windows. En efecto, El nombre de este sistema operativo es Windows Vista, porque, explicó, "la parte visual es muy importante". Y abundó, aunque no precisamente en beneficio de nuestro idioma, que el producto iba a ser "liberado" pues ya estaba RTM (ready to market), aunque no será antes del 30 de enero del próximo año cuando salga la versión retail, es decir, la destinada al usuario final, pues primera saldrá la OEM (original equipment manufacturer). Una de las mejores de esta versión es su sistema antiphishing, que evitará que puedan hackear la información. ¡Gracias, Microsoft, por beneficiar tanto al español!

22 octubre, 2006

Vicisitudes de un traductor

Como traductor, pero sobre todo como ser humano, no pocas veces he sentido envidia del trabajo que tienen los traductores de la televisión. Verán: yo estoy sujeto a críticas y hasta reprimendas por mi trabajo. Por ejemplo, hace tiempo traduje un folleto para una empresa llantera, y después de entregarlo, el gerente de la empresa me mandó llamar para hacerme algunas "observaciones". Resultó que su esposa acababa de regresar de Disneyworld en Orlando, y con esas credenciales se sintió con derecho de señalarle a su marido los errores de mi traducción. Al son del "que paga manda", tuve que apechugar sus críticas y cambiar los "sin embargo" por los "no obstante", que eran más del gusto de la mujer.

Pero en la televisión yo veo que las cosas son más fáciles para los traductores. Para empezar, no han de pedir experiencia pues las versiones que nos asestan francamente son para llorar. No es tanto el español neutro que quieren usar, en donde no hay borrachos sino ebrios, y donde hay cocheras, pero no coches. No, me refiero a la simple congruencia en la transcripción de los nombres propios. Los fanes de Seinfeld sabrán a qué me refiero. El apellido de Elaine Benes nunca apareció dos veces escrito de la misma forma; tampoco el nombre de las editoriales donde trabajaba (Viking Press apareció alguna vez como "Prensa Vikinga" y, en otra, como "Biking Press").

Quien sea capaz de entender el audio y leer al mismo tiempo los subtítulos de una serie conoce el fenómeno: suele haber un defasamiento abismal entre lo que se oye y lo que se lee. Y quien esté atenido sólo a los subtítulos, muchas veces se queda sin entender la causa de tanta risa.

Los anuncios con que nos atosigan a cada rato se cuecen aparte. ¿Han visto el de una mesita que se vende a un "increíble bajo precio"? Les aseguro que si yo me atreviera a entregar una traducción de esa calidad a cualquier cliente, al día siguiente me quedaría sin chamba. Pero ellos, los afortunados traductores de la televisión, por muy poco que les paguen, sin duda hacen su agosto todo el año. Con esa calidad es posible sacar cuartilla tras cuartilla como si fueran enchiladas, rápido y sin esfuerzo, y seguramente el día de pago reciben un jugoso cheque a cambio de la holganza de las neuronas.

Si alguien sabe cómo conectar una chambita de ésas, agradeceré cualquier informe.

22 mayo, 2006

Cambio semántico

Ahora resulta que McDonald's no es un changarro de comida chatarra, sino un restaurante y, por si fuera poco, patrocinador oficial de la selección mexicana de futbol. De antemano aviso que los peloteros mexicanos no contarán con mis porras.