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09 mayo, 2008

De testosterona y melanina



La lucha por la candidatura demócrata para las elecciones presidenciales de Estados Unidos de este año ha sido presentada como un gran avance de dos minorías tradicionalmente oprimidas: las mujeres y los negros. En efecto, un negro y una mujer están compitiendo por la oportunidad de aparecer en las boletas de noviembre. Pero, caray, hay que reconocer que Barack Obama no es tan negro y que Hillary Clinton no es tan mujer.

Maticemos: Obama de hecho es mestizo, pues su madre es blanca. Y Hillary... bueno, dicen que si Hillary le diera a Obama uno de sus huevos, cada quien tendría dos. Al menos eso dijo James Carville, el estratega de Bill Clinton en su campaña electoral.

Como quiera es un buen paso: elegir a una mujer con testorena o a un negro sin tanta melanina les permitiría a los gringos descubrir que debajo de faldas y pantalones, de pieles obscuras y claras, circula la misma sangre.

25 marzo, 2008

Un boicot para Pekín

A las autoridades chinas ya les dieron una probadita de lo que les puede esperar en agosto, ya sea en la inauguración de los juegos olímpicos o en el transcurso de las competencias: tres periodistas franceses, miembros de Reporteros sin Fronteras, irrumpieron en la ceremonia de encendido de la antorcha olímpica, en Grecia, para pedir el boicoteo de los juegos.

La idea se ha estado manejando desde que Pekín desató un sangrienta represión en contra de los tibetanos que —al cumplirse 49 años de que el dalai lama, junto con unos cien mil seguidores, tuviera que escapar de Lhassa y establecer su gobierno en el exilio— organizaron manifestaciones para exigir una auténtica autonomía para su país.

La situación del Tíbet no es muy diferente de la que tenía Kosovo como provincia serbia. Y si hay diferencias, es para peor: a lo largo de más de medio siglo, los tibetanos han sido víctimas de un verdadero genocidio cultural, han perdido a sus representantes, su lengua es reprimida en favor del chino, su territorio ha sido colonizado por chinos al grado que están a punto de convertirse en minoría dentro de su propio país.

Pero para China, Tíbet es parte de su territorio y no está dispuesta a condecerle la menor brizna de autonomía, ya no digamos de independencia. Y siempre se ha negado a dialogar con el dalai lama, el cual busca sólo mejores condiciones de vida para su gente. Ahora Pekín tendrá que pagar más caros los oídos sordos que ha puesto al jefe del budismo tibetano, pues las nuevas generaciones, hartas del inmovilismo al que las ha conducido la postura concliante del dalai lama, ahora están dispuestas a rebasarlo y a enfrentarse con China en busca de la independencia.

Claro, como todo régimen represivo que se respete, Pekín simplemente respondió con violencia y censura. Innumerables sitios Web que dan cuenta de las luchas del pueblo tibetano son inaccesibles en China; entre ellos YouTube, por supuesto, que ha sido inundado por videos publicados por el gobierno chino para denigrar al dalai lama y contar horrores de la vida en el Tíbet antes de su invasión por las tropas chinas... "liberación", según la versión oficial. Esos videos están dirigidos a Occidente pues, como dijimos, los chinos no tienen permiso para entrar en YouTube.

La idea de boicotear los juegos olímpicos ya llegó a boca de Nicolas Sarkozy, presidente de Francia de quien poco podría sospecharse su simpatía por causas tan exóticas como los derechos humanos en el Tíbet, sobre todo después de haberle tendido la alfombra roja al coronel Gadhaffi, en la visita que éste hizo a París para que le agradecieran haber liberado a las enfermeras búlgaras que mantuvo como rehenes durante años.

Hace algunas semanas fue la cantante Björk la que dio la nota discordante en un concierto que ofreció en Hong Kong, al término del cual también pidió respeto para el pueblo tibetano. Y antes, fue Steven Spielberg quien renunció a participar en la organización de la ceremonia inaugural de los juegos olímpicos por la actitud de China ante la crisis de Darfour. ¿Cuántos más se apuntarán de aquí a que la antorcha llegue a Pekín?

18 febrero, 2008

Secuelas de Kosovo

Como estaba anunciado, este domingo el parlamento de Kosovo declaró la independencia de esta provincia serbia, poniendo así fin al dominio de Belgrado en la cuna del nacionalismo serbio. Estados Unidos ya anunció su apoyo y su reconocimiento al flamante estado; la Unión Europea está dividida en cuanto al reconocimiento, aunque no en el envío de una misión de asistencia, que tiene la finalidad de evitar que estalle la violencia entre los kosovares albanos y los serbios.




Y también como era de esperarse, Serbia ya anunció su oposición a esta medida, secundada por Rusia. Pero la verdad es que Rusia lleva un doble juego aquí, pues aunque teóricamente se opone a la separación de Kosovo, en la práctica también le conviene que se rompa con el principio de la "inviolibilidad de las fronteras", sobre todo si no es a sus costillas y se hace a instancias de la potencia rival.

En efecto, Rusia tiene intereses en regiones fuera de sus fronteras y no vería con malos ojos que éstas se independizaran. En especial en Osetia del Sur y en Abjasia, en Georgia, que, por cierto, después de la proclamación de la independencia de Kosovo, no tardaron en expresar su deseo de separarase a su vez de esa república caucasiana. Por lo pronto ya pidieron a Rusia y a Naciones Unidas que reconozcan su independencia, citando por supuesto el antecedente de Kosovo.

Pero también está Transnistria, una región separatista de Moldavia donde predominan los rusófonos, y que desde 1990 declaró su independencia, pues el gobierno de Chisinau andaba coqueteando con la idea de anexarse a Rumania. Moldavia proclamó al rumano idioma oficial del país, cosa que no le cayó en gracia al 29% de ucranianos y 30% de rusos que viven ahí. Ahora, Transnistria es en la práctica una región de Moldavia ocupada por el XIV ejército ruso. No le caería nada mal a Moscú que esta independencia fuera reconocida con la misma facilidad que la de Kosovo.

17 febrero, 2008

Nacimiento de un estado

Lo más probable es que dentro de unas horas, la provincia serbia de Kosovo declare su independencia. Después de casi diez años de estar bajo mandato de Naciones Unidas, los kosovares ahora formarán un estado independiente de Serbia, país que por mucho tiempo les negó a los habitantes albanos de esa provincia los más elementales derechos civiles.

Las potencias occidentales (léase los países grandes de la Unión Europea y Estados Unidos) están de acuerdo en esta medida y no sería raro que en el curso de unos cuantos días se desgranaran los reconocimientos oficiales desde las capitales europeas, Washington y tal vez Tokio.

El obstáculo por superar, claro, sigue siendo la negativa de Belgrado, con el apoyo de Moscú, a renunciar a una región que, por motivos históricos, es considerada la cuna de la identidad serbia, si bien en la actualidad el 90% de sus dos millones de habitantes es de origen albano.

Sin embargo, el gobierno de Pristina sabe con quién se mete. En las recientes elecciones serbias resultó triunfador Boris Tadic, que se presentó con una plataforma pro-europea contra el nacionalista Tomislav Nikolic. Aunque por el apego sentimental que Serbia le tiene a Kosovo, Tadic no podrá secundar el apoyo a la independencia de su provincia —en Serbia ésa es una postura suicida para cualquier político—, en los hechos estará atado de manos para presentar una oposición eficaz. Por lo demás, la Unión Europea es el principal socio comercial de Serbia y Tadic sabe que no podrá ponerse con Sansón a las patadas.

Por su parte, Moscú también anda ocupado con su proceso electoral, programado para el 2 de marzo, y aunque al zar Putin no le preocupa la opinión occidental —y, para el caso, tampoco el resultado de las elecciones, ya que tiene asegurado el triunfo de su delfín, Dimitri Medvedev, quien a su vez lo nombrará primer ministro—, también sabe que en los hechos no podrá hacer nada para impedir que le arranquen un pedazo de territorio a su pupilo serbio.

Aunque desde tiempos de los zares, la Federación Rusa se ha adjudicado el papel de defensor de los pueblos eslavos, éstos han rechazado esa injerencia, especialmente desde la disolución de la Unión Soviética. Los casos más notables, quizá precisamente por la cercanía geográfica, son los de las repúblicas bálticas y Polonia, decididamente hostiles a cualquier negociación con el antiguo amo moscovita. A la fecha, sólo Belgrado acepta ese padrinazgo y a él se atuvo durante todos los años en que, primero con la OTAN y después con la ONU, Kosovo ha estado fuera de su soberanía.

Es difícil calcular las consecuencias inmediatas de la independencia de Kosovo. Belgrado podría imponer un bloqueo, pero las fronteras que comparte Kosovo con Bosnia-Herzegovina, Albania y Montenegro harían irrelevante esa medida, que sólo podría tener efectos en los primeros tiempos, sobre todo en el ámbito de la energía, que en un 90% procede de Serbia. A la larga, los serbios tendrán que aceptar los hechos consumados.

Queda la duda de la reacción que tendrán los 200,000 serbios que viven en Kosovo, sobre todo en el norte. ¿Aceptarán su nueva condición de ser minoría en el flamante estado? Después de haber sido la etnia dominante en la política, ¿se someterán a los albanos, a quienes desprecian por haber abrazado la fe del invasor otomano en el siglo XV? Las posibilidades quedan abiertas.

10 febrero, 2008

Voluntad de cambio en EUA

Los resultados de las recientes elecciones primarias han aclarado en gran medida el abigarrado panorama electoral en Estados Unidos. De la docena de candidatos que había a principios de año en ambos partidos, ahora quedan prácticamente tres con posibilidades de ser ungidos para aparecer en las boletas de noviembre. En efecto, aunque Mike Huckabee sigue en la contienda, su rival republicano John McCain lo rebasa por tan amplio margen (701 delegados contra 215) que sería muy improbable que alcanzara los 1,191 delegados que necesita para obtener la nominación de su partido.

Por el lado demócrata, si bien Hillary Clinton supera a Barack Obama (1,106 delegados contra 1,034), técnicamente se trata de un empate, pues el partido demócrata requiere 2,025 delegados para nombrar a su candidato presidencial. Es decir, de aquí a principios de junio, cuando terminen las elecciones primarias, puede suceder cualquier cosa.

Hasta ahora, sólo una cosa es segura: el pueblo estadounidense quiere el cambio. Esto es más evidente del lado demócrata, en el que, por primera vez en la historia del país, los ciudadanos podrán elegir o a un negro o a una mujer como presidente. E incluso entre los republicanos, el hecho de que sea McCain el aspirante puntero revela que la gente ya está harta del conservadurismo religioso que ha dominado al país desde hace años. En efecto, dentro de todo, McCain es un conservador moderado, muy alejado de un fanático como el pastor bautista Mike Huckabee, y que ha tenido el "honor" de ser atacado por los grandes representantes de la derecha extrema, como el presentador de radio Rush Limbaugh y el dirigente evangélico James C. Dobson, quienes han amenazado con retirar su apoyo al partido en caso de que McCain sea el candidato presidencial.

Esta voluntad de cambio se revela en un detalle que no puede pasar desapercibido: ninguno de los aspirantes republicanos ha querido reclamar para sí el legado de George W. Bush. Todo lo contrario; si el impopular mandatario saliente sirve de alguna referencia, es sólo para tomar sus distancias. Nadie quiere ser visto en su compañía ni, mucho menos, ser asociado con su desastrosa obra.

Así, ya sea negro, mujer o conservador moderado, el próximo presidente de los Estados Unidos significará una ruptura con el actual. Y esto ciertamente es reconfortante.

04 enero, 2008

What the Fuckabee?

Era de esperarse que la crispación nacionalista-religiosa que ha vivido Estados Unidos desde que Jorgito Dobleú instrumentalizara los atentados del 2001 para imponer su agenda tuviera una de dos posibles reacciones ante el tan anhelado relevo en la Casa Blanca. O bien el electorado, harto de la retórica mesiánica de Bushito se inclinaría por una opción más laica y realista, o bien, ansiosos por incorporarse a la oleada redentora, los electores trataría de ir más allá.

Los resultados de los primeros caucus, celebrados este jueves en Iowa, parecen confirmar la segunda hipótesis. Los resultados en el campo republicano son escalofriantes: el pastor bautista Mike Huckabee quedó en primer lugar por amplio margen: 34%, mientras que el segundo lugar, Mitt Romney, obtuvo el 25%.

¿Quiere decir esto que, después de tener a un cristiano renacido, ahora los gringos quieren a un pastor en la Casa Blanca? No necesariamente. Los caucus vienen siendo asambleas distritales y sus resultados rara vez se reflejan en los de las elecciones de noviembre. Reagan, Bush Sr. y Clinton, por ejemplo, no ganaron en Iowa. Pero como banderazo de partida del proceso electoral estadunidense, no deja de ser significativo que sea el abanderado de la derecha religiosa el que haya tomado la delantera del bando republicano.

En el campo demócrata, la sorpresa la dio Hillary Clinton al quedar en tercer lugar, después de John Edwards —que fuera compañero de fórmula de John F. Kerry en el 2004— y de Barack Obama, senador por Illinois que obtuvo el 38%. Aunque Hillary cayó al tercer puesto sólo por un punto de diferencia (que representa siete delegados), como favorita en los sondeos seguramente esperaba consolidar su posición en esta primera prueba.

El proceso electoral de Estados Unidos es bastante complicado y en cualquiera de sus vericuetos pueden aparecer sorpresas. Las verdaderas elecciones internas, llamadas primarias, cuyos resultados son más decisivos en la selección del candidato de cada partido, se inician este martes en Nueva Hampshire, después del caucus de este sábado en Wyoming. Después vendrán Carolina del Sur, Nevada y Florida, en anticipación del “supermartes”, el 5 de febrero, en el que se celebrarán primarias en 24 estados. Será hasta entonces cuando se podrá hablar de una tendencia determinante.

Si algo puede desprenderse de este primer paso es que el dinero recabado por los aspirantes para sus campañas no influyó en el resultado. Si bien Obama ha gastado más de 44 millones de dólares en su campaña, Edwards apenas lleva cerca de 18 desembolsados, mientras que Hillary, tras gastar más de 40 millones, apenas pudo asegurarse el tercer puesto. Y por el lado republicano la tendencia es aun más clara: Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York, gastó más de 30 millones para quedar en sexto lugar entre los aspirantes, con un humillante 2% de los votos en Iowa. Romney ha gastado más de 53 millones de dólares y apenas quedó en segundo lugar (no tengo las cifras de Huckabee, ustedes disculparán).

En fin, las cosas apenas comienzan y terminarán hasta dentro de once meses. De todos modos, de una vez expreso mi deseo de que Dios nos agarre confesados si decide llevar a uno de sus gerentes a la Casa Blanca.

28 diciembre, 2007

Morir en Pakistán


No importaba que hubiera cedido a la tentación del autoritarismo y de la corrupción. Ni que hubiera sido destituida en dos ocasiones por incompetente del cargo de primera ministra. Lo que ahora importa, lo que nos deja de herencia tras su asesinato, es que Benazir Bhutto era una mujer valiente y constituía la única esperanza en el caótico panorama político de Pakistán.

Puesto a escoger entre sus dos rivales, el presidente Pervez Musharraf se inclinó por la bella "Sultana", a quien concedió amnistía para que pudiera regresar de su exilio en Londres, ante el también ex primer ministro Nawaz Sharif, igualmente acusado de corrupción y exiliado, aunque finalmente pudo regresar a su país, gracias a las presiones de Washington.

A diferencia de Sharif, dirigente de la Liga Musulmana de Pakistán, Benazir, la "Incomparable" (significado de su nombre), no era muy practicante, aunque a su regreso del exilio llevara un ejemplar del Corán bajo el brazo. Hija de padre sunnita y madre chiita, estaba por encima de la vieja disputa que separa a las dos ramas principales del Islam por la cuestión de la sucesión del Profeta. Pero, buena política, sabía que sus compatriotas la querían devota y lós complacía llevando su eterno velo de seda blanca.

Su educación occidental (Harvard y Oxford) y sus prolongadas estancias fuera de su país —primero para estudiar, luego para escapar de la dictadura que llevó a la horca a su padre, y por último para evadir los juicios que se le abrieron tras su destitución— le dieron una perspectiva moderna de lo que podría hacer para sacar a su país de la crisis en la que lo tienen hundido la religión y el fanatismo.

Pero su laicismo sin duda resultó intolerable para los extremistas. Al-Qaeda ya se atribuyó la autoría del atentado que le costó la vida a Benazir, aunque las autoridades dudan de su veracidad (más bien parece que quiere llevar agua a su molino, aunque sea agua teñida de sangre). No sería necesario buscar muy lejos para encontrar a los responsables: bastaría buscar entre aquellos grupos empeñados en mantener a Pakistán en la era feudal, regido por leyes atroces que datan de hace quince siglos, incapaces de distinguir la realidad a través de las telarañas que la religión ha ido formando en su cerebro.

24 diciembre, 2007

Rehenes navideños

Haciendo gala de su tradicional falta de sentido político, los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia aceptaron liberar sólo a tres de los cuarenta y cinco rehenes que mantienen en su poder, algunos desde hace muchos años. Pero para arrebatarle al presidente Álvaro Uribe la posibilidad de presentar esa liberación como un triunfo personal, la entrega la harán en Venezuela, nada menos que al denostado Hugo Chávez, siguiendo el principio de que los enemigos de mi enemigo son mis amigos.

En fin, qué bueno que liberen por lo menos a tres de sus cuarenta y cinco víctimas. ¿Está entre los rehenes liberados la célebre Ingrid Betancourt? ¡Ay! No, pese a su delicado estado de salud, la franco-colombiana que ha sido objeto de las gestiones del presidente francés en persona, no será una de las agraciadas de Navidad. Reconozcámoslo: ella es el as en la manga de los ¿guerrilleros? ¿terroristas? ¿narcotraficantes? de las FARC, así que no la soltarán más que a cambio de jugosas concesiones. Concesiones que, por supuesto, Alvarito no está dispuesto a hacer de ninguna manera, pues al parecer está a sueldo de las propias FARC y con su obstinado rechazo a negociar con ellas, hace que a esos delincuentes les salgan alas y se granjeen la benevolencia mundial.

10 diciembre, 2007

Tibetanos incómodos

El lector posiblemente no sepa quién es Tenzin Gyatso, pero seguramente conoce al XIV Dalai Lama. Con este título, Gyatso es el jefe del budismo tibetano y cabeza del gobierno tibetano en el exilio. Los imperativos de la Realpolitik, empero, hacen que este gobierno no sea reconocido más que por un puñado de organizaciones de activistas, que se dedican a criticar a China, que en la práctica funciona como potencia ocupante del Tíbet.

Como estos grupos son gringos en su mayoría, otra de sus actividades es exhortar cada año a sus respectivos diputados y senadores que no le renueven a China el estatuto de nación favorecida, lo cual le otorga importantes ventajas comerciales. Esos exhortos, por supuesto, son letra muerta pues los intereses económicos tienen mayor peso que los escrúpulos morales.

Para los chinos, el Dalai Lama es un personaje incómodo, pues es un recordatorio viviente de las atrocidades que han cometido en el Tíbet desde hace medio siglo. Aparte de la persecución de lamas y monjes, de la anexión de una nación libre como territorio “autónomo” de China, de la colonización semiforzada de las tierras tibetanas por chinos, los chinos han llevado a cabo maniobras para impedir que los dirigentes espirituales del país sean independientes.

Esto fue evidente en 1995, con la designación del Panchen Lama, jefe del monasterio de Tashilhunpo y segundo en la jerarquía. Tradicionalmente, es el Dalai Lama el que reconoce la reencarnación del Panchen, y viceversa. Por lo mismo, tener a un Panchen Lama plegado a los designios de Pekín fue el objetivo del arresto de Chadrel Rinpoché, jefe del comité de búsqueda. Éste ya había encontrado la reencarnación del Panchen Lama (fallecido en circunstancias misteriosas en 1989, tras haber criticado al gobierno chino) en la persona de Gedhun Choekyi Nyima. Desde su exilio, el Dalai Lama le dio su reconocimiento al niño de seis años. Sin embargo, el nuevo jefe del comité ignoró los trabajos de su antecesor y “encontró” a otro niño del agrado de los chinos. Así, Gyancain Norbu fue nombrado Panchen Lama en noviembre de 1995. Gedhun Choekyi Nyima desapareció y las autoridades de Pekín aseguran que vive en alguna parte, lejos de los reflectores, “para olvidar la traumática experiencia”.

Ya que no habrá una búsqueda independiente del Dalai Lama cuando fallezca el actual, Tenzin Gyatso ha mencionado la posibilidad de olvidarse de la tradición y designar a su sucesor antes de morir. Esperemos que esto no suceda pronto.

El Dalai Lama no es el único personaje incómodo para los chinos. Desde 2002, en Dharamsala, India, sede del gobierno tibetano en el exilio, se han celebrado concursos de belleza para elegir a Miss Tíbet. La ganadora del año pasado fue Tsering Chungtak, beldad de 22 años que vive en Nueva Delhi. Sin embargo, no pudo representar a su país en el concurso “Miss Turismo” celebrado este mes en Malasia, pues los chinos exigieron que la banda que lleva atravesada en el cuerpo dijera “Tíbet - China”, a lo cual la chica se negó.




Tsering Chungtak

30 noviembre, 2007

Explicación no pedida

El autor estuvo ausente de estas páginas todo el mes de noviembre, ocupado en su empeño de llegar a la meta del novelatón organizado en un sitio Web. Eso le impidió pronunciarse acerca de algunos jugosos acontecimientos de estos días, desde el escándalo del Arca de Zoé, que por lo menos revela la mentalidad colonialista que sigue privando en ciertos países civilizados, hasta el “¿Por qué no te callas?” de un monarca peninsular contra un dictador caribeño, cuyo análisis constituye un acto de equilibrismo, pues el autor no quisiera dar la impresión de que defiende a un dictador majadero si se pone a criticar al rey, pero tampoco aprueba la altanería de un rey que pierde los estribos ante la impertinencia de quien sigue considerado como “súbdito”.

El Mussolini venezolano, claro, da para mucho más y la prensa extranjera seguramente está agradecida de su existencia, pues cada vez que salta a la palestra su batracia figura hace correr los proverbiales ríos de tinta. Su más reciente aparición en los titulares fue con motivo de haber sido rescindidos sus servicios de mediador ante los guerrilleros colombianos, con quienes pretendía llegar a un acuerdo que permitiera la liberación de los casi cincuenta rehenes capturados por las FARC. Por considerar que se había saltado las trancas y le había dado legitimidad política a los guerrileros (denominados ahora terroristas para agradar al patrón en Washington), el presidente colombiano, Álvaro Uribe, consideró preferible prescindir de los buenos oficios del desbocado mediador.

A pocos días de que se realice en Venezuela un referendo cuya aprobación convertiría a ese país en socialista (¿Socialista, dijo? ¿No se llamaban así también las desaparecidas repúblicas del inviable bloque soviético?), el éxito de la mediación chavista hubiera sido un espaldarazo a su política y un buen empujón en las urnas. Pero ahora el tenebroso inquilino del palacio de Miraflores tratará de sacar ventaja de su infructuosa gestión y la cubetada de agua fría que le lanzó Uribe ahora será aprovechada para tener un enemigo designado que galvanice el nacionalismo venezolano en torno a su persona.

En todo caso, el autor admite que su capacidad de análisis está rebasada por la siguiente pregunta: Si el presidente Hugo Chávez ha podido mantenerse gracias a que reparte generoso los ingresos petroleros, que desde hace tiempo son substanciales debido al elevado precio del barril, ¿qué ha hecho el gobierno mexicano con esos ingresos adicionales?

18 octubre, 2007

Divorcio presidencial

Allá en 1975, cuando el dedazo priista favoreció al secretario de Hacienda José López Portillo para suceder a su amigo Luis Echeverría en la presidencia, el todavía desconocido Jolopo se encontraba separado de su esposa, Carmen Romano. Las buenas conciencias del régimen, empero, maniobraron para que la pareja se reconciliara, al menos mientras duraba el sexenio en el que el más frívolo de los presidentes iría a hundir aun más al país. Para la tartufa moralidad “revolucionaria”, era impensable que un divorciado llegara a instalarse en Los Pinos. En cuanto salió de ahí, seis años después, José y Carmen se divorciaron. No cabe aquí comentar la vida privada de nuestros prohombres públicos, pero el escándalo de su relación con la ex fichera Sasha Montenegro rebasó los límites de las columnas de chismes y llegó a las de policía, sobre todo cuando los hijos del ex presidente refutaron el testamento.

No sabemos cómo estuvo el caso de Carlos Salinas, pero el hecho fue que, no bien dejó la presidencia en manos de su amigo Ernesto Zedillo, también se separó y divorció de su esposa Cecilia. Lo demás es historia: acosado por los fantasmas de Colosio y Ruiz Massieu (no sabemos si también por el narcoprelado Posadas), el aborrecido ex presidente buscó refugio en Dublín y consuelo en Ana Paula Gerard, su segunda esposa.

Con Fox, México vivió una doble primicia en la presidencia: no sólo llegaba alguien ajeno al PRI sino, además, ¡un divorciado! Y panista además. Y mocho de remate. ¿Cómo es eso? Sólo se explica por la naturaleza paradójica de la idiosincracia mexicana: un partido laico y “revolucionario” como el PRI evita a toda costa el divorcio en la cúpula del poder, mientras que los chupacirios del PAN no tienen empacho en colocar en ella a alguien que violó la doctrina de la Iglesia.

Todo esto viene a cuento por lo que constituye la nota del día: el divorcio de los Sarkozy, la pareja presidencial de Francia que hoy anunció el inicio de su proceso de divorcio. Cécilia conoció a Nicolas en 1984, cuando éste era alcalde de Neuilly-sur-Seine y celebró su matrimonio con el animador de televisión Jacques Martin. Con éste, Cécilia tendría dos hijas en los breves cinco años que duró la pareja. Se casaría con Nicolas en 1996, también tras el divorcio de éste.




Al parecer por una infidelidad del marido (con una reportera), la pareja se separó en 2005, pero se reconcilió al año siguiente, justo a tiempo para que Nicolas iniciara la campaña que lo llevaría a la presidencia francesa. ¿Una reconciliación estilo priista? Hasta ahí no llegan nuestros informantes. Lo que sí es sabido es que Cécilia le cobró la infidelidad a su esposo: durante la separación, ella anduvo saliendo con Richard Attias, publicista a quien conoció pues fue el que organizó el acto con que Nicolas celebró haber sido designado presidente de su partido, la Unión por un Movimiento Popular.

Pero también hubo otros indicios de que Cécilia no estaba muy conforme: en la segunda vuelta electoral, de la que su esposo salió triunfador ante la socialista Ségolène Royal, ella simplemente se abstuvo de votar. En la reunión del grupo de los Ocho en Alemania, ella abrevió su estancia, pretextando el cumpleaños de su hija. Y también con el pretexto de una gripe, Cécilia estuvo ausente de Kennebunkport, Estados Unidos, donde su marido pasó unos días de vacaciones con el matrimonio Bush.

Los rumores de su separación corrían desde hace varias semanas, pero apenas este jueves fueron confirmados de manera oficial (y en extremo escueta: en un comunicado de quince palabras) por el Elíseo. Ésta es buena ocasión de recordar las palabras del filósofo Marcel Gauchet: “En las democracias igualitarias, el poder es de una pareja, aunque sólo se elija a una persona.” ¿Verdad que sí, Martita?

16 agosto, 2007

Olimpiadas con plomo

Falta menos de un año para que se inauguren en Pekín los Juegos Olímpicos de 2008. Al igual que los de 1936 para la Alemania nazi, este evento será para el régimen chino la oportunidad de demostrarle al mundo sus avances en materia económica, ya que no los puede presumir en el ámbito social.

Esperemos que los estadios y demás instalaciones olímpicas no hayan sido construidos con los ladrillos producidos en las fábricas que empleaban esclavos en las provincias de Shanxi y Henan. Y también sería deseable que la inevitable mercadotecnia olímpica (juguetes, llaveros, estatuillas y demás souvenirs) no haya sido fabricada por los proveedores chinos de Mattel, empresa que tuvo que retirar del mercado 18 millones de juguetes por ser peligrosos para los niños. La medida le salió en 28.8 millones de dólares; es decir, en promedio 1.6 dólares por juguetito. ¿Cuánto pagó usted, paciente lector, por el cochecito de Cars que le compró a su hijo y que está pintado con pintura de plomo chino?




Otra pregunta: ¿pagarán los chinos regalías al Comité Olímpico Internacional por usar el célebre emblema de los aros multicolores? Es probable, pues además de gerenciar los Juegos Olímpicos, la otra actividad prioritaria del COI es demandar a cuanto despistado se le ocurra usar de cualquier manera cinco aros de colores. Siendo así, les será difícil a los chinos dedicarse a su deporte nacional: la piratería. De todos modos, si alguien va a asistir, por ahí le encargo un llaverito. Como quiera, no creo que me dé saturnismo, la enfermedad que ataca a los niños por jugar con objetos decorados con pintura de plomo (¡baratísimos en China, por cierto!) y a las personas que manejan ese metal.

La pregunta clave, claro, es la siguiente: ¿dónde tenía la cabeza el COI cuando decidió asignar la celebración de los Juegos Olímpicos a China? Porque sabemos que se trata de un evento-escaparate, una oportunidad política para el régimen correspondiente y porque actualmente ni siquiera el deporte puede considerarse ajeno a los designios estratégicos de la política. ¿Por qué le dieron esta oportunidad de lucirse a un régimen que no respeta ni los derechos humanos de su pueblo ni las normas comerciales del extranjero?

04 agosto, 2007

Negociaciones terroristas

Mientras en Corea del Sur la opinión pública y algunos sectores del gobierno aumentan sus presiones para que Estados Unidos y la misma ONU flexibilicen su postura y permitan negociar la liberación de los 21 surcoreanos secuestrado en Afganistán, en Bulgaria, las cinco enfermeras y el médico –literalmente secuestrados en Libia durante cerca de ocho años– ya se encuentran disfrutando de su libertad.

Las diferencias entre ambos casos son patentes. La suerte de los surcoreanos está atada a la estricta política de “no negociar con los terroristas” que ha normado la actitud de Estados Unidos desde hace más de veinte años. Pero para fortuna de los búlgaros, su país es miembro de la Unión Europea desde el 1° de enero de este año, lo que les permitió contar con sus buenos oficios para lograr su liberación.

Acusados de contagiar con el virus del sida a cientos de niños que resultaron infectados en un hospital de Benghazi, los profesionales de la salud fueron detenidos, encarcelados, torturados, vejados, sometidos a una farsa de juicio y finalmente condenados a muerte por la justicia libia. Fue entonces cuando intervino la Unión Europea, en la persona de su comisaria de relaciones exteriores, Benita Ferrero-Waldner quien, acompañada de la esposa del flamante presidente francés, Cécilia Sarkozy, negoció con las autoridades libias para que les fuera conmutada la sentencia de muerte por la de prisión perpetua. Para esto se llegó a un acuerdo de compensar económicamehte a las familias de los niños afectados. El dinero para realizar ese pago tuvo un origen obscuro (se dice que el emirato de Qatar le entró a la cooperacha para reunirlo), como fueron obscuras también las negociaciones posteriores para lograr que los seis ciudadanos de la Unión Europea pudieran regresar a su país.

Pero ahora están saliendo a la luz: además de la compensación pagada a las familias, que se manejará a través de la Fundación Kadhafi, organismo presidido por el hijo del dirigente libio, Bulgaria le condonó la deuda a Libia, Francia aceptó venderle armas y Gran Bretaña, por su parte, aceptará la apelación para que un libio detenido en su territorio sea transferido a su país de origen. Hasta ahora, sólo Londres ha desmentido su participación en esas tratativas.

Es de suponerse que los surcoreanos rehenes de los talibanes afganos están verdes de envidia ante la suerte de sus hermanos en desgracia búlgaros. En efecto, ya que su destino no depende de la Unión Europea sino de Washington (en rigor deberíamos decir que del gobierno afgano, pero éste ya sabemos que está sometido a los dictados de Estados Unidos), es muy improbable que hubiera alguna negociación con las talibanes con miras a su liberación. Los talibanes, por su parte, piden la libertad de ocho de sus compañeros detenidos en las mazmorras de Hamid Karzai. Sin embargo, hace unos meses, cuando éste negoció la liberación de un periodista italiano a cambio de la de unos talibanes presos, el presidente afgano fue objeto de todo tipo de críticas por parte de Washington, que lo amonestó para que dejara de andar negociando con terroristas. Con ese precedente, los pobres surcoreanitos (que al parecer son miembros de un grupo religioso que váyase a saber qué cuernos andaban haciendo en Afganistán, aunque eso no justifique que los hayan secuestrado) bien pueden ir perdiendo toda esperanza de ser rescatados. Mi propuesta de solución: que Corea del Sur pida su ingreso en la Unión Europea, lo que, viéndolo bien, no está tan jalado de los pelos, ahora que otro país asiático, Turquía, también está haciendo cola a sus puertas.

18 abril, 2007

Apostilla

Más consternante aun que el hecho de que un estudiante tome un arma y dispare contra sus compañeros en la misma escuela, es que ahora la comunidad surcoreana de Blacksburg —y en especial los estudiantes de ese origen en el Politécnico de Virginia— esté preocupada por la posibilidad de ser el blanco del odio de los demás.

En la mentalidad racista que prevalece en la sociedad estadounidense, que el atacante haya sido surcoreano vuelve sospechosos a todos sus connaciales. Es la misma reacción, claro, que se produjo tras los atentados de 2001, cuando a los ojos de los gringos todos los musulmanes se convirtieron ipso facto en terroristas.

17 abril, 2007

De la violencia gratuita

Cada tanto, el mundo en general, y Estados Unidos en particular, se conmueven ante una matanza de estudiantes. Desde agosto de 1966, cuando se inauguró esta modalidad en la Universidad de Austin, con un saldo de 31 heridos, pasando por la de Littleton, en abril de 1999, donde dos estudiantes mataron a doce compañeros y que fuera el centro de un documental a cargo de Michael Moore (Bowling for Columbine, 2002), ahora la serie viene a rematarse en el Politécnico de Virginia, donde 33 muertos constituyen el saldo más elevado a la fecha.

Y cada vez se ofrecen al análisis todo tipo de explicaciones, desde las teorías de los sociópatas aislados hasta la que presenta Moore en su trabajo, es decir, la de una cultura de violencia generalizada. Estos dos extremos están relacionados necesariamente. Un sociópata aislado, sin armas, simplemente se recluiría en su casa a rumiar sus odios o a buscarles otro tipo de salida. Pero en Estados Unidos, el 39% de los hogares poseen armas de algún tipo, por lo que no es difícil que, cuando a nuestro sociópata se le salten los fusibles por alguna razón, tome el arma que tenga a la mano y salga a vaciarla contra sus semejantes.

Sin embargo, a la hora de la tragedia, las explicaciones (y sobre todo, los intentos de explicación) están de más. Un plantel escolar es víctima de la violencia gratuita, hay familias que quedan devastadas, padres que tienen que enfrentarse a la muerte inexplicable de sus hijos, y una sociedad que se asombra cada vez que alguno de sus miembros se entrega a una orgía de balazos.

Sin embargo, para los observadores extranjeros, lo asombroso no es que un estudiante tome el arma automática del abuelo y descargue sus frustaciones en sus compañeros. Lo realmente pasmoso es que eso no ocurra con más frecuencia, que una sociedad armada pueda convivir más o menos sin sucumbir a la tentación de dirimir todas sus diferencias con un tiroteo, que haya grupos de presión, como la Asociación Nacional del Rifle, que defiendan el derecho a poseer armas, que su hipocresía les haga promulgar leyes para controlar la venta de armas, a sabiendas que éstas se expenden sin ningún control en las famosas ferias de armas, permitidas en la mayoría de los estados.

Cada vez que ocurre un incidente de éstos podemos tener varias certezas:


  • Que las televisoras se van a llenar de imágenes y análisis sobre lo ocurrido.
  • Que se elevarán voces para exigir, de una vez por todas, el control absoluto de las armas de fuego, mismas que serán apagadas por quienes reclaman su derecho a poseerlas.
  • Que el presidente saldrá en televisión manifestando su consternación, diciendo que sus pensamientos están con las familias de las víctimas, que rezará por el eterno descanso de las mismas y apoyará las investigaciones del caso.
  • Que las culpas se van a repartir indiscriminadamente: a las autoridades del plantel, a los juegos violentos de video, a la música que escuchaban los autores de la matanza, a sus padres, sus maestros o a sus mismos compañeros, al gobierno, a Dios o a alguna fuerza igualmente misteriosa.


Lo único que no sabremos es porqué ocurrió realmente y cuándo será el próximo episodio de la serie.

21 enero, 2007

Mi vida en el comunismo

Yo me declaré comunista el día que cayó el muro de Berlín. Al ver al "símbolo de la ignominia", como tantas veces se le llamara en Selecciones, caer víctima de picos, azadones y hasta puño limpio de los alborozados berlineses, me dije que ahí había una causa que requería de mi ayuda.

Sin embargo, no me duró mucho el entusiasmo. La relectura de las Obras selectas de Marx y Engels, que conservaba de mi época escolar más por espiritu de urraca que por verdadero interés en el marxismo, sólo me recordó la aridez de los textos, leídos a medias en soporíferas clases impartidas por maestros rigurosamente chilenos. Meses después, cuando mi erario pasaba por una crisis de caja reflejo de la crisis nacional, le vendí todos mis libros de marxismo a un bondadoso librero de segunda, lo que me permitió sobrevivir esa estrechez mientras llegaba el siguiente pago.

Cambiar mis libros de marxismo por dinero para darle de comer a mi familia ciertamente tiene tufos de parábola. Pero la verdad, en esos momentos no me interesaba filosofar sobre el destino de una doctrina que, con toda franqueza, nunca llegué a conocer a fondo.

Y el descrédito del marxismo estuvo a punto de serme más provechoso aun. De algún modo me conecté con una editorial que se especializaba en ese tema. Aún no se disolvía la Unión Soviética, pero ya había caído el Muro, así que sus ventas empezaban a reflejar a la baja el desencanto. Ahí es donde yo entraría, pues necesitaban un editor para una nueva colección, más "vendible", según admitió el gerente con quien hablé.

La empresa era rigurosamente familiar: fundada por el padre, estaba manejada entonces por los dos hijos: el gerente editorial y el de producción. Pero el de producción se iba de viaje y yo entraría a ocupar su lugar. No era una mala oferta en mi situación de freelance con apuros económicos permanentes.

Pero el asunto no se resolvió favorablemente. Después de muchas vueltas y más promesas, resultó que el hermano cancelaba su viaje, por lo que el puesto no se desocuparía. "Uno más que se me va", me dije, pensando en la interminable sarta de propuestas y presupuestos que ya para entonces había presentado en la mitad de la industria editorial mexicana.

En fin, poco a poco, países y partidos políticos fueron perdiendo el apelativo de socialista o comunista, para adoptar otras designaciones. Quizá uno de los casos más patéticos en ese sentido fue el de Yugoslavia, que no sólo perdió el nombre, sino que dejó de existir por completo, desmembrándose en las seis repúblicas que la componían y amenazando, aun ahora, con continuar su partición en la provincia serbia de Kosovo y en la "República Srpska", entidad de membrete que existe en Bosnia-Herzegovina.

Conocí a un yugoslavo mucho antes de las guerras que desgarrarían a los Balcanes diez años después, y me llamó la atención que él mismo se considerara "croata". Él llegó a México con la intención de establecerse aquí y, cuando vio que no pudo (incluso coqueteó con la posibilidad de casarse con mi cuñada para arreglar su estancia), tuvo que regresar apesadumbrado a su país. La ruta de vuelta más barata pasaba por Chicago, donde conectaría con un vuelo a Viena. Sin embargo, necesitaba visa para pasar por Estados Unidos, así que lo acompañé a la embajada para tramitar su visa en calidad de intérprete, pues el angelito no hablaba ningún idioma occidental (yo me entendía con él en esperanto).

Aun recuerdo divertido la cara que puso la empleada cuando Goran le extendió su pasaporte, en cuya portada aparecía claramente la hoz y el martillo, parte del escudo de Yugoslavia. La muchacha estaba aterrada nomás de verlo y se le notaron las intenciones de hacer sonar la alarma para que vinieran los marines a sacar a ese sacrílego comunista que osaba profanar ese santuario del mundo libre.

Me da pena confesar que no sé en qué terminó la odisea de Goran. Harto de su conchudez y gorronería, lo expulsé de mi casa y fue a encontrar refugio con otras amigas. Obviamente no le dieron la visa gringa, así que quién sabe por dónde pudo haber salido. Esto ha de haber sido en septiembre u octubre de 1981 y en la Navidad de ese año, todavía recibí una tarjeta suya desde Zagreb, así que me tranqulicé sabiendo que había podido regersar a su casa.

No volví a saber nada de él. Pero diez años después me lo imaginaba integrado a alguna milicia, combatiendo a serbios y a bosnios con el mismo fervor con el que, según me dijo, había leído las obras de Carlos Casteñeda.

Pero ya divago. Otro impedimento para integrarme al Partido Comunista fue que, cuando decidí hacerlo, éste ya no existía. Después de una serie de transformaciones, para 1989 había reencarnado en el Partido de la Revolución Democrática, cuyos tufos priistas hicieron que desistiera de mi actividad política. Además, recuerdo que más de diez años antes, cuando López Portillo graciosamente le concedió el registro y finalmente pudo celebrar su congreso en un lugar público (en el Polyforum Siqueiros, por cierto), la gente que ahí estaba era de lo más mamona y a los aspirantes nos trataban como advenedizos. A lo más que llegué en ese tiempo fue a comprar cada semana su periódico y a asistir al festival que organizaron ese año en el Auditorio.

No creo haberme perdido de nada renunciando a mi militancia de izquierda. Todavía hace unos años tuve oportunidad de estar en contacto con un grupúsculo de extrema izquierda, que hizo que más bien me felicitara por haber evitado ese triste destino.

30 diciembre, 2006

Justicia frustrada

Conforme al principio de nuestra política exterior —que dice que, si Estados Unidos le declara la guerra al Diablo, México toma partido por el infierno—, no queda más que lamentar la ejecución de Saddam Hussein, llevada a cabo este sábado en un antiguo centro de tortura en Bagdad.




Supongo que nadie ha olvidado la famosa "madre de todas las batallas" con la que Saddam prometió vengar los agravios de su pueblo —y de paso levantarse como líder del bloque que hace varios decenios se llamara de los no alineados—, como tampoco hemos olvidado la decepción de ver que todo se reducía a palabrería y juegos de artificio.

Fuero de aquellos que nutren sus intereses económicos con la desgracia del pueblo iraquí, dudo que haya quien se sienta complacido con la ejecución de esta mañana. Saddam fue ahorcado por la condena de tan solo uno de sus crímenes. ¿Qué pasó con el juicio de los demás? Las dudas aumentan cuando leemos que George W. Bush asegura que el dictador iraquí tuvo un "juicio justo". Acostumbrados como estamos a desconfiar de las palabras del junior, e incluso a interpretarlas en sentido contrario al nominal, lo único que podemos pensar es que se trató más de un acto de venganza que de justicia.



Actualización
No sé si Jorgito Dobleú lea este blog o qué onda, pero recientemente declaró también que la ejecución de Saddam correspondía más a la venganza que a la justicia. Eso acabó de disipar mis dudas: El colgamiento de Saddam fue la culminación de un proceso jurídico apegado a la ley y su ejecución satisface plenamente a la justicia. Sí, de plano, eso de andar coincidiendo con Bush está de la eme.

18 noviembre, 2006

Una mujer insumisa


La candidatura de Ségolène Royal como abanderada del Partido Socialista de Francia para las elecciones presidenciales de 2007 constituye una verdadera innovación en la política francesa.

En efecto, es la primera vez que una mujer toca a las puertas del Elíseo. Y no es una mujer cualquiera: es una mujer madre de cuatro hijos y compañera desde hace más de treinta años de François Hollande, líder del Partido Socialista. Con él la une un pacto civil de solidaridad, figura legal que equivale a nuestras flamantes asociaciones de convivencia.

Su carrera política la ha mantenido del lado de causas consideradas de avanzada: fue ministra del ambiente, como ministra delegada de la familia, la infancia y los discapacitados implementó amplios programas educativos; posteriormente, como ministra titular militó activamente a favor de los derechos de los homosexuales y en contra de la homofobia y a sus instancias se le dio reconocimiento legal a las familias con padres gais. El lema elegido para su campaña resume muy bien su postura: "Progreso para todos, respeto para cada uno".

Dada su ventajoso triunfo en las elecciones primarias de su partido (poco más del 60%, contra cerca del 20% de cada uno de sus dos contrincantes, Dominique Strauss-Kahn y Laurent Fabius), Ségolène llegará más que legitimada a la contienda, con un apoyo que podría hacer que Francia tuviera a una mujer en la jefatura del estado. Con ella, los dos motores de la construcción europea, Alemania y Francia, estarían gobernados por mujeres, lo que le daría un toque muy femenino a ese proceso que habrá de reiniciarse en cuanto el continente se recupere del golpe que representó el no francés y neerlandés al proyecto de constitución europea.

Hay una nota constante en la trayectoria no sólo pública, sino también personal de Ségolène: la insumisión. Hija de un padre militar que abandonó a sus ocho hijos, ella era adolescente todavía cuando le entabló un proceso judicial para que se hiciera cargo de los gastos escolares de ella y sus hermanos. Y ser compañera del secretario general del Partido Socialista no le ha impedido enfrentarse a los caciques y momias de esa formación. Y pese a sus estudios de economía y ser egresada de la Escuela Nacional de Administración (el semillero de la función pública en Francia), ella es anti-tecnócrata.

Desde hace meses ya se veía que el enfrentamiento electoral del 2007 iba a ser entre los ségos y los sarkos, los partidarios de Ségolène y de Nicolas Sarkozy, el ministro del Interior y líder de la Unión por un Movimiento Popular, partido derechista al que pertenece el presidente Jacques Chirac. La oficialización de la candidatura de Ségolène le permitirá a la izquierda ponerse a trabajar desde ahora para recuperar el poder, después de los dos mandatos de Chirac.

11 noviembre, 2006

Los millones de Saddam

Supongo que quienes se empeñaban en sangrar el erario de Nigeria, Burkina Faso y otros sufridos países africanos ya desistieron de sus afanes, convencidos de que ya nadie cree poder ganarse el 30% de una fortuna de dudosa legitimidad por el simple hecho de contar con una cuenta de correo electrónico.

En efecto, ya no he recibido propuestas para reclamarme como heredero de un desconocido millonario que murió sin beneficiarios, dejando una fortuna de varios millones de dólares olvidada en un banco cuyo cuidado supuestamente está a cargo del aspirante a defraudador.

Quizá los haya conmovido el reciente informe del PNUD, en el que se señalan las graves carencias del Continente Negro en materia de recursos hidráulicos y salubridad, por lo que hayan decidido dejar que ese dinero se destine a subsanar esas deficiencias públicas, antes que a engrosar bolsillos privados.

Pero el afán de timo nunca descansa, aunque ahora siga otra trayectoria. Ahora el objeto de los abusos es ni más ni menos que el condenado de Saddam Hussein. En efecto, al parecer los soldados gringos no se conformaron con tumbarlo de la silla y derribar su estatua, sino que además le robaron una buena feria.

Al menos eso es lo que se desprende de un mensaje que recibí ayer, de un tal Stpehen Moralis, quien se presenta como sargento de la tercera división de infantería en Irak. Como me pidió que tratara el asunto con el máximo de los secretos, decidí publicarlo aquí en mi bloc, ya que es sabido que esto no lo lee nadie.

El sargento asegura que allá en Irak se encargó de “mover” fondos pertenecientes a Saddam, por un total de 38 millones de dólares. Él y su superior decidieron que, estando a buen recaudo en prisión, donde ni en navajas de rasurar ha de gastar, Saddam bien podría prescindir de esos fondos, así que los guardaron en un lugar seguro. Y ahí es donde entro yo en acción: por trabajar en el gobierno, estos valerosos patriotas no pueden quedarse con esa lana, así que me piden mi ayuda para traspasarla a una cuenta en el extranjero. En esa movida, yo me quedo con el 30%, la comisión tradicional en estas transacciones, 30% para el superior y 30% para el sargento Moralis. Ah, claro, y el 10% restante para los consabidos gastos operativos.

Llámenme desconfiado, pero no quise entrar en un negocio de esta envergadura sin hacer un poco de averiguaciones previas. Así que busqué al sargento Moralis en Google y… ¡oh, decepción! El muy traidor ya había andado repartiendo sus propuestas por toda la red. Y así encontré una interesante variante: en otros mensajes, él pretendía haber descubierto el tesoro de Saddam en varias cajas, que contenían no los 38 millones de dólares, sino sólo 25 millones. Ah, pero eso sí, en otras cajas había encontrado ni más ni menos que armas nucleares y cocaína.

Definitivamente, hay muchas preguntas sin respuesta en esto. ¿Cuántos millones encontraron, pues, 38 o 25? Y eso de las armas nucleares… ¿pues no por eso fue el pleito y ahora hasta Rumsfeld tuvo que renunciar al Pentágono por no haberlas encontrado? Creo que en esto caso, lo mejor es ponerme en contacto directamente con el propio Saddam para preguntarle y salir de dudas. No quiero resultar víctima de un fraude. ¿Alguien conoce su correo electrónico?

02 noviembre, 2006

Un velo para las putas

Aunque el resultado del juicio contra Muazzez Ilmiye Cig fue la absolución, resulta alarmante el simple hecho de que la decana de los arqueólogos turcos, de 92 años de edad, haya sido juzgada por decir que en la civilización sumeria, hace 60 siglos, las sacerdotisas-prostitutas que iniciaban a los jóvenes en el sexo llevaban un velo para distinguirse… un velo similar al que en la actualidad llevan —o son obligadas a llevar— las mujeres musulmanas.


Madame Cig a la salida del tribunal


Esa identificación fue suficiente para que se le aplicaran los artículos 125 y 216 del código penal turco, que penalizan los insultos y la provocación al odio racial y religioso.

Como candidata a ingresar en la Unión Europea, Turquía tendría mucho qué explicar a sus futuros socios sobre este caso. Más que nada, tendría que explicar porqué en su código penal sigue figurando como delito tomar posturas que quedarían amparadas en la libertad de culto y la de expresión.

Y también podría hacérsele una pregunta al abogado que planteó la demanda: ¿cómo tendrá la conciencia que una alusión a una costumbre de hace seis mil años la toma como ofensa personal? ¿Cómo es posible que alguien pueda considerar blasfemia una simple verdad histórica? Si cuatro mil quinientos años antes de Mahoma, las mujeres sumerias usaban un velo para anunciar sus servicios (servicios que, sin afán de entrar en polémicas, habría que decir resultarían muy sanos para los jóvenes), ¿cómo puede eso ofender la castidad de las musulmanas que lo llevan actualmente?

Por ejemplo, sabemos que la Navidad es una fiesta que se instituyó en esa fecha, para aprovechar que en el solsticio de invierno los romanos ya tenían el festejo de la Saturnalia, en la cual se bebía, se comía y se intercambiaban regalos. ¿Algún cristiano se siente ofendido porque la historia haya demostrado que la fiesta clave de su fe tiene orígenes paganos? No lo creo. Pero tal parece que los turcos se sienten en la mira del enemigo; para ellos, el masiosare puede estar en cualquier parte: entre los historiadores que hablan del genocidio armenio y entre los arqueólogos que afirman que las putas sumerias usaban velo.