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25 febrero, 2008

¿Quién diablos es Diablo?

Este año no fallaron las predicciones de los expertos: la Academia se sacó la espina que traía con los hermanos Coen y les dio tres estatuillas, a la mejor dirección, a la mejor película y al mejor guión adaptado, por No Country for Old Men. La cinta, además, resultó premiada por el mejor actor de reparto, Javier Bardem.

Mi favorita, Juno, se llevó el Oscar al mejor guión original, obra de Diablo Cody. Cuando vi la película sentí una fuerte presencia femenina por el excelente retrato que pinta de la protagonista, al grado que pensé que la dirección estaría a cargo de una mujer. Pero no, al fijarme en los créditos, vi que el director era Jason Reitman. "Bueno, por lo menos, el guión ha de ser obra de una mujer." Nuevo desengaño al ver que el autor del guión se llama Diablo Cody. Pero anoche, al ver la ceremonia, oh, sorpresa, Diablo Cody efectivamente es mujer, y bastante guapa, por lo demás (figura 1).



Figura 1. Diablo Cody en huelga


La cosa es que su nombre real es Brooke Busey. ¿Qué mujer se hace llamar Diablo? Alguien como ella, que se fue de Chicago a Minnesota a vivir con el galán que había conocido por Internet. Después de trabajar un tiempo en una agencia de publicidad, renunció a su empleo, pues le exigía dotes organizativas que ella admite no tener, y se dedicó a bailar en clubes desnudistas. Dejó ese oficio para dedicarse por un tiempo a ser operadora de una línea telefónica de sexo, para después de un tiempo regresar a bailar. Todo esto con la anuencia del galán, Jon Hunt, con quien finalmente se casó en 2004. Y aunque ya metió la demanda de divorcio, Diablo Cody dice que es muy feliz.

Tiene razones para estarlo. Su libreto de Juno le ha valido 18 premios, tiene publicado un libro autobiográfico, en el que habla de su vida como desnudista y dos libretos más en preproducción. Juno fue su primer libreto y ya la lanzó a la fama. Esperemos que sea capaz de mantener el nivel.

14 febrero, 2008

El espíritu de nuestra época

Vi la película Zeitgeist por tres razones: la primera, porque me la recomendaron; la segunda porque la pude bajar muy rápido. Y la tercera porque el miércoles pasado no tenía nada que hacer. Además, pensé que me daría buen tema para hacer una nota para este sufrido bloc y, dado que últimamente he tenido mucho trabajo y no se me ocurre más tema que quejarme de las necedades de los clientes, cualquier inspiración extra es bienvenida.

Como la película está dividida en tres temas muy poco relacionados a mi parecer, de hecho daría para tres notas. Pero no quisiera agobiar al paciente lector con tanto detalle. En realidad, el documentalito podría omitirse por completo en provecho de la salud mental pública, de no ser por una serie de reflexiones a que da pie la primera parte, dedicada a los mitos de los mesías. La segunda parte, por cierto, está dedicada a la idea de que los atentados de Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001 fueron un "trabajo interno" del gobierno, y la tercera, a reforzar las teorías conspiratorias de dominación mundial por parte de un puñado de banqueros.

Antes de seguir adelante, habría que hacer una referencia al título. Zeitgeist significa "espíritu de los tiempos" en alemán y se refiere al clima intelectual y cultural de una era. Claro, quizá el lector lo recuerde mejor como el título de un disco de los Smashing Pumpkins, pero creo que eso menos tiene que ver con la película. ¿El espíritu de la época está dominado por la religión, el terrorismo y las conspiraciones secretas? Quiero creer que este siglo XXI tiene más que ofrecer. Pero, en fin, dejemos eso y continuemos.

Lo que me gustó de la primera parte es que, partiendo de nociones astronómicas, el autor desmonta la historia de Jesús como mesías, hijo de Dios o como se le quiera llamar, para mostrarlo como una representación del mito solar, presente en todos los pueblos desde los albores de la civilización.

Claro, la cosa no es tan objetiva pues esas nociones astronómicas (como el movimiento de precesión de los equinoccios) están interpretadas desde la astrología, es decir, se les da un valor o significado subjetivo. Y por ahí es donde se cuelan los detractores de la astrología a decir que es una superstición, pues ellos leen su horóscopo todos los días en el periódico y "nunca le atinan".

Pero en la película no se avientan el tiro de hacer horóscopos, sino de interpretar leyendas a través del pensamiento dominante en la época en que fueron creadas. Y es innegable que la astrología, vista como fenómeno puramente cultural, encarna lo que entonces era el sentido común.

De ese modo, es perfectamente lógico que si Jesús aparece al principio de la era de Piscis, el pez sea un símbolo utilizado por los cristianos. Así como el carnero lo fue en la era inaugurada por Moisés y, antes, el toro.

No obstante, parece que la intención del documental es negar la validez de las enseñanzas cristianas señalando sus raíces paganas. Nada más absurdo. Ya puestos a aceptar la idea de los grandes maestros de la humanidad, que se presentan cada tanto a recordarles a los desorientados hombres el camino de la salvación y a establecer preceptos generales (el monoteísmo de Moisés, el amor y el perdón de Jesús), poco importa el origen de la doctrina.

Aun más, si todas las enseñanzas religiosas comparten un origen común —si cada religión no es más que la expresión particular del mismo fenómeno en un tiempo específico—, de ello se desprendería una conclusión aun más valiosa: las religiones son obra de los hombres. Si contienen enseñanzas valiosas, éstas son producto del hombre. Si hay amor, si hay perdón, si hay compasión, es porque el hombre es capaz de tales sentimientos. No vienen de una entidad abstracta —y con toda seguridad inexistente— que nos rige desde lo alto. Si hay nobleza, si hay magnanimidad, si hay solidaridad en la doctrina religiosa es porque la hay en el hombre. Quitemos a dios de la ecuación y veremos que el hombre es capaz de cosas excelsas. Y ya sin la ceguera que significa el teísmo podremos ponerlas en práctica.

09 febrero, 2008

Rumbo a los Óscares

Es probable que este fin de semana la huelga del Gremio de Escritores de Estados Unidos llegue a su fin, con lo que los cinéfilos podrán respirar aliviados: la ceremonia de entrega de los premios Óscar sí se llevará a cabo el 24 de febrero, tal como estaba programada.

Lo que procede entonces es hacer las predicciones de los ganadores. Mi condición de cinéfilo de sofá ha hecho que, de las cinco películas contendientes, la única que he visto sea "Juno", por lo que desde ahora la declaro mi favorita para que se lleve la estatuilla.

Protagonizada por Ellen Page, quien ya me había maravillado en "Hard Candy", "Juno" relata una historia sencilla: la de una adolescente embarazada y la forma en que hace frente a su situación. No obstante, la adolescente del título no es nada sencilla y con una determinación que no resultaría creíble en otro contexto —y quizá tampoco en otra actriz—, lleva a cabo sus planes, a pesar de los imprevistos de última hora.

Como a los monitos de las distribuidoras de películas en México, el título no les decía nada, y pensando que los espectadores somos tan estúpidos como ellos, nos hicieron el favor de estrenarla con un título explicativo: "Juno, crecer, correr y tropezar". Claro, si realmente fuéramos tan idiotas como nos imaginan, con ese nombre pensaríamos que se trata de una película de atletismo.

Algo similar ocurrió con otra de las candidatas al Óscar, "Atonement", que significa sencillamente "expiación". ¿Quedó claro? Al parecer no tanto para los distribuidores, que nos hacen el favor de decirnos de qué se trata ya desde el título con el que la están exhibiendo en México: "Expiación, deseo y pecado". La combinación de "deseo" y "pecado" nos invita, según los genios de la traducción de títulos, a ver escenas de sexo y desnudos, único gancho que nos lleva al cine, ¿verdad?

La traducción del título de la tercera película debería dar lugar a protestas por parte de nuestro respetado sector de la tercera edad. El título original es "No Country for Old Men", cosa que a nuestros inspirados distribuidores les pareció correcto traducir como "Sin lugar para los débiles". ¿Los viejos son débiles? ¡El Instituto Nacional de la Decrepitud debería convocar a boicotearla!

La otra película, "There Will Be Blood", no aparece en la cartelera, al menos no con un título identificable. Reconfortémonos: en España la estrenaron bajo el nombre de "Pozos de ambición", ya que efectivamente trata de buscadores de petróleo. Si la hubieran traducido literalmente como "Habrá sangre" o "Correrá la sangre", de seguro los espectadores jamás se habrían asomado al cine, pensando que se trata de una película más de Freddy Kruger.

Por último, la quinta candidata se llama simplemente "Michael Clayton", nombre propio que no habría que traducir. Pero también "Juno" es nombre propio y ya ven lo que le hicieron. Así que bien podríamos verla anunciada en Mexiquito como "Michael Clayton, ambición y pecado", para que sepamos que estamos ante un drama. Claro, si fuera comedia, el título sería "¿Y dónde está el abogado?"

Los que saben aseguran que la ganadora será "No Country for Old Men", de los hermanos Coen. Es probable: la única vez que se han llevado una estatuilla a casa fue en 1997, por el guión original de "Fargo", así que ésta sería buena ocasión para que la Academia se sacara la espina.

25 octubre, 2007

Del doblaje y otros abusos

Espero no estar cometiendo suicidio profesional al declarar que no me gustaría ser traductor de películas. Tengo en mente la película animada escrita y producida por Jerry Seinfeld, llamada “Bee Movie”. Su traducción podría parecer sencilla: es una película de abejas y, en efecto, el personaje central, Barry B. Benson (con voz de Seinfeld), es una abeja.




Pero a decir del propio Seinfeld, la intención del título es un juego de palabras: “Bee Movie” también es una “película B”, es decir, una película de bajo presupuesto destinada a cubrir el tiempo que antaño debía durar la función. Ésta consistía por lo general en un noticiero, una caricatura y el programa doble: una película baratona y por lo general de poco más de una hora (la película B), y la presentación estelar, es decir, el “plato fuerte” de la función. Aunque ya desde hace años no hay programas dobles, se sigue usando el término para referirse a una película barata y sin grandes pretensiones.

¿Cómo van a traducir ese juego de palabras los traductores a sueldo de las distribuidoras? No me imagino y confieso que no espero nada bueno de esos esforzados trabajadores, acostumbrados a intercalar la palabra “locura” o cualquiera de sus derivados en el título de toda película con pretensiones de comedia.

Otra piedra de tropiezo en la traducción de esa película será un elemento importante en la trama: el conflicto entre abejas y avispas. Esto puede parecer nimio, pero ya que avispa en inglés es “wasp”, también da origen a un juego de palabras prácticamente intraducible. En efecto, “WASP” es también las iniciales en inglés de “blanco, anglosajón y protestante” y designa a los miembros de la clase alta de Estados Unidos que cumplen ese criterio. En la traducción al español, inevitablemente se va a perder esa connotación y, por tanto, buena parte del humor que Seinfeld tuvo tanto cuidado en inyectarle a un libreto en el que trabajó varios años.

Una advertencia final: ya que se trata de una película familiar (y de remate animada), lo más seguro es que en los cines de México nos la quieran meter doblada, para que los niños la disfruten. No es paranoia: lo mismo hicieron con Los Simpson, de la que pasaron una versión subtitulada sólo en un remoto cine de Santa Fe. De ese modo no sólo privarán a las personas que pudieran entenderla en inglés de la posibilidad de apreciarla en su versión original, sino que además obligarán a todos los espectadores a conformarse con una versión diluida, por no decir castrada y expurgada de su humor.

De plano debería haber una ley que prohibiera esos abusos.