Suele criticarse a los países exportadores de armas por dedicarse a tan mortífero negocio (por cierto, el 90% de las exportaciones de armas corre a cargo de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU), pero no hay que olvidar que en toda transacción de compra-venta, la mitad de la responsabilidad la tiene el comprador.
Así, nos enteramos de que, por ejemplo, Eritrea, gasta en educación y salud poco más del 7% de su producto interno bruto, mientras que dedica cerca del 30% a los gastos militares.
El informe presentado por varias asociaciones civiles este martes es escalofriante y deja lugar a pocos comentarios (o a muchos, pero aquí en este blog nos inclinamos por la parquedad), que el lector podrá hacer por sí mismo consultando el citado reporte.
Hablando de tráfico de armas, la casa blanca, haciendo lujo de su tacto diplomático, ha nombrado a nada menos que John Negroponte el nuevo embajador en Irak...
ResponderBorrarCon larga cola que le pisen....
¡ay! ese jorgito dobleú siempre tan ocurrente...
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