Además de ser ridícula la acusación lanzada por el embajador israelí en México, que llamó terroristas al catálogo completo de abajofirmantes profesionales que se atrevieron a condenar la agresión israelí al Líbano en un desplegado, también traza con claridad la postura oficial de Israel en este nuevo conflicto. En efecto, David Dadonn afirmó que lo que está haciendo su país responde a la legítima defensa y subrayó el hecho de que fue el Hezbolá el que inició las provocaciones.
Quienes tengan hijos reconocerán con facilidad el escenario: “Él me pegó primero”, dice a modo de disculpa el grandulón que tiene contra las cuerdas al hermanito menor. En estas situaciones, para los padres la tarea prioritaria, antes de deslindar responsabilidades y aplicar castigos, es detener el pleito, separar a los dos rijosos y reducir los daños.
Una vez parados los golpes empiezan las averiguaciones: que si Mahmud me quitó mis soldaditos, que si Abraham me pegó muy fuerte y ni era para tanto... al final, el salomónico padre castiga a sus dos vástagos mandándolos a dormir sin ver le tele. Para que aprendan a convivir como hermanos y, sobre todo, para que no anden viendo malos ejemplos en los noticieros. ¿Qué tan difícil sería trasponer esta justicia al Medio Oriente?
...porque la vida no es un experimento, sino una experiencia.
27 julio, 2006
25 julio, 2006
De voto en voto y de bote en bote
No prendió mi propuesta de nombrar presidente interino a Cuauhtémoc Cárdenas en lo que se organizan nuevas elecciones presidenciales. Lástima, sigo considerando que era una buena forma de matar tres pájaros de una pedrada. Al parecer, el problema es que nadie sabe dónde anda el ingeniero, ¿alguien lo ha visto? Después de haber recibido el encargo de organizar las celebraciones del bicentenario, el Cuate Cárdenas brilla por su ausencia. No ha dicho esta boca es mía en el conflicto postelectoral ni se sabe qué piense del voto por voto. ¿Pues qué tan fastuosa será la celebración que está preparando que lo tiene tan ocupado?
Otro personaje que también nos ha ensordecido con su silencio es el aún denominado presidente Fox. Por lo menos los presidentes priistas, en sus últimos meses de ejercicio, se dedicaban a plazearse inaugurando puentes y presas, en una especie de gira de despedida triunfal. Pero de Vicentico, ni sus luces. ¿Estará dedicado a empacar las toallas de Los Pinos y por eso no tiene tiempo de dar la cara?
Calderón, por su parte, se dedica a vacacionar, nada menos que en Oaxaca, corriendo el riesgo de sufrir un bloqueo por parte de los maestros inconformes. Claro, con la espesa protección con que cuenta, a cargo del estado mayor presidencial, será difícil que se dé cuenta de la situación tan explosiva que se vive en ese estado. Rodeado de guaruras, el chaparrito apenas podrá apreciar el paisaje y cuando mucho podrá retozar en las olas de Huatulco, tal como se revolcó en las cifras del PREP: esperando a la ola que lo pusiera por arriba del pejelagarto.
La situación del país está literalmente color de hormiga, pues precisamente así han calificado al fraude electoral: fraude hormiga, un voto por aquí, otro voto por allá, hasta sumar los famosos 250,000 votos que le hacen sentir al Fecal el derecho de pedir que le abran las puertas de Los Pinos. Pero de grano en grano llena la gallina el buche, aunque esta vez la cantidad, insignificante en promedio, bastó para causarle un empacho al IFE, al grado de que no se ha animado a otorgarle la constancia de triunfo al candidato presuntamente ganador.
De grano en grano por un lado y de voto por voto por el otro, el caso es que aún no tenemos presidente electo y ni asomo de solución en el horizonte. Los nostálgicos añoran los tiempos en que los mexicanos conocíamos el nombre de nuestro próximo presidente hasta ocho meses antes de las elecciones. Y no pocos presumían de ese sistema con el mismo orgullo con que los británicos hablan de su monarquía hereditaria.
En fin, aunque no me hagan caso, mi propuesta de presidente interino sigue en pie, aunque quizá con algún otro personaje, en vista del desinterés del ingeniero por este proceso. Para ello podríamos pensar, por ejemplo, en Robertito Madrazo, en cuyas manos las elecciones que se encargara de organizar estarían por supuesto encima de toda sospecha. Y ya que el arzobispo Norberto Rivera se ofreció de intermediario entre las partes en pugna, podríamos pensar también en él para que ocupara brevemente la máxima silla. Claro, correríamos el riesgo de que, como en la Iglesia los puestos son vitalicios, luego no quisiera separarse del cargo y empezara a instaurar una teocracia a la mexicana. No sé si eso sería peor que la inestabilidad que amenaza al país por falta de presidente electo. En todo caso, contaríamos con la bendición de Dios y eso, en estos tiempos, no deja de ser reconfortante.
Otro personaje que también nos ha ensordecido con su silencio es el aún denominado presidente Fox. Por lo menos los presidentes priistas, en sus últimos meses de ejercicio, se dedicaban a plazearse inaugurando puentes y presas, en una especie de gira de despedida triunfal. Pero de Vicentico, ni sus luces. ¿Estará dedicado a empacar las toallas de Los Pinos y por eso no tiene tiempo de dar la cara?
Calderón, por su parte, se dedica a vacacionar, nada menos que en Oaxaca, corriendo el riesgo de sufrir un bloqueo por parte de los maestros inconformes. Claro, con la espesa protección con que cuenta, a cargo del estado mayor presidencial, será difícil que se dé cuenta de la situación tan explosiva que se vive en ese estado. Rodeado de guaruras, el chaparrito apenas podrá apreciar el paisaje y cuando mucho podrá retozar en las olas de Huatulco, tal como se revolcó en las cifras del PREP: esperando a la ola que lo pusiera por arriba del pejelagarto.
La situación del país está literalmente color de hormiga, pues precisamente así han calificado al fraude electoral: fraude hormiga, un voto por aquí, otro voto por allá, hasta sumar los famosos 250,000 votos que le hacen sentir al Fecal el derecho de pedir que le abran las puertas de Los Pinos. Pero de grano en grano llena la gallina el buche, aunque esta vez la cantidad, insignificante en promedio, bastó para causarle un empacho al IFE, al grado de que no se ha animado a otorgarle la constancia de triunfo al candidato presuntamente ganador.
De grano en grano por un lado y de voto por voto por el otro, el caso es que aún no tenemos presidente electo y ni asomo de solución en el horizonte. Los nostálgicos añoran los tiempos en que los mexicanos conocíamos el nombre de nuestro próximo presidente hasta ocho meses antes de las elecciones. Y no pocos presumían de ese sistema con el mismo orgullo con que los británicos hablan de su monarquía hereditaria.
En fin, aunque no me hagan caso, mi propuesta de presidente interino sigue en pie, aunque quizá con algún otro personaje, en vista del desinterés del ingeniero por este proceso. Para ello podríamos pensar, por ejemplo, en Robertito Madrazo, en cuyas manos las elecciones que se encargara de organizar estarían por supuesto encima de toda sospecha. Y ya que el arzobispo Norberto Rivera se ofreció de intermediario entre las partes en pugna, podríamos pensar también en él para que ocupara brevemente la máxima silla. Claro, correríamos el riesgo de que, como en la Iglesia los puestos son vitalicios, luego no quisiera separarse del cargo y empezara a instaurar una teocracia a la mexicana. No sé si eso sería peor que la inestabilidad que amenaza al país por falta de presidente electo. En todo caso, contaríamos con la bendición de Dios y eso, en estos tiempos, no deja de ser reconfortante.
21 julio, 2006
Regreso al Medio Oriente
El Medio Oriente nuevamente es escenario del infierno. Movidos por obscuros intereses, cuyas raíces algunos observadores sitúan en Damasco, los extremistas del Hezbolá libanés secuestraron a dos soldados israelíes, lo que desató una reacción desproporcionada por parte de Tel Aviv. Primero con bombardeos aéreos y ahora con operaciones terrestres, el ejército israelí ha querido restablecer su poder de disuasión en la región (minado, a sus ojos, por su retirada unilateral de Gaza), atacando blancos civiles y causando un número hasta ahora indeterminado de víctimas en Líbano.
El que Naciones Unidas haya esperado más de una semana para condenar la violencia (sin hacer más) es sintomático del anquilosamiento de la institución, empantanada entre una enorme burocracia y el miedo a irritar al quisquilloso gobierno de Washington que, como es sabido, en el conflicto levantino está incondicionalmente aliado con Israel.
¿A quién conviene esta violencia en el Líbano? En primer lugar a Siria, que así demuestra que su presencia ahí es indispensable para mantener la estabilidad. En efecto, las tropas de Damasco tuvieron que retirarse humilladas bajo las presiones internacionales tras el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri, ocurrido el 14 de febrero de 2005 y atribuido a los servicios secretos sirios. El gobierno de Bachar al-Assad nunca encajó debidamente ese golpe a su prestigio y no tardará en mover sus hilos para que, al interior mismo del Líbano, surjan voces que reclamen de nuevo su presencia.
Otros interesados en el conflicto son, sin duda alguna, los mulás de Teherán. Sin contar el apoyo financiero y de armamento que siempre le han brindado al Hezbolá libanés no en balde tan chiita como ellos, el estallido de la crisis en el País del Cedro no podría ser más oportuno para la República Islámica. No puede ser azaroso que este mismo jueves el gobierno de Teherán haya reiterado su empeño en enriquecer uranio en su propio territorio, desdeñando así el ofrecimiento que le fuera presentado por las potencias occidentales, determinadas a no permitir que Irán adquiera la tecnología nuclear.
Ante la amenaza de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se haga cargo del caso, lo que significa la posibilidad de sufrir sanciones y bloqueos, los mulás iraníes le apuestan a sus aliados libaneses para abrir otro frente en el Medio Oriente. En una región tan desestabilizada, ni el temerario vaquero de la Casa Blanca se atrevería a emprender una acción militar, la cual, por lo demás, seguramente sería desautorizada por sus “aliados” europeos, en especial Francia. Lo menos que podrá obtener la República Islámica de este nuevo foco de tensiones será tiempo para preparar su respuesta “oficial” a la propuesta occidental, anunciada para el 22 de agosto.
Sería pecar de ingenuos pensar que estamos ante un conflicto religioso, por el hecho de que se enfrenten judíos y musulmanes en las tierras que algunos todavía llaman “santas”. En teoría, unos y otros descienden de Abraham y adoran al mismo dios. Pero lo que se juega en la práctica obedece a intereses más prosaicos, como sucede en muchos otros ámbitos. Los políticos, en primer lugar, con su carga de luchas de poder. Y también en lugar destacado, los económicos, representados por las enormes riquezas petroleras de la región. No en balde López Velarde advertía que los veneros de petróleo fueron escriturados por el diablo.
El que Naciones Unidas haya esperado más de una semana para condenar la violencia (sin hacer más) es sintomático del anquilosamiento de la institución, empantanada entre una enorme burocracia y el miedo a irritar al quisquilloso gobierno de Washington que, como es sabido, en el conflicto levantino está incondicionalmente aliado con Israel.
¿A quién conviene esta violencia en el Líbano? En primer lugar a Siria, que así demuestra que su presencia ahí es indispensable para mantener la estabilidad. En efecto, las tropas de Damasco tuvieron que retirarse humilladas bajo las presiones internacionales tras el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri, ocurrido el 14 de febrero de 2005 y atribuido a los servicios secretos sirios. El gobierno de Bachar al-Assad nunca encajó debidamente ese golpe a su prestigio y no tardará en mover sus hilos para que, al interior mismo del Líbano, surjan voces que reclamen de nuevo su presencia.
Otros interesados en el conflicto son, sin duda alguna, los mulás de Teherán. Sin contar el apoyo financiero y de armamento que siempre le han brindado al Hezbolá libanés no en balde tan chiita como ellos, el estallido de la crisis en el País del Cedro no podría ser más oportuno para la República Islámica. No puede ser azaroso que este mismo jueves el gobierno de Teherán haya reiterado su empeño en enriquecer uranio en su propio territorio, desdeñando así el ofrecimiento que le fuera presentado por las potencias occidentales, determinadas a no permitir que Irán adquiera la tecnología nuclear.
Ante la amenaza de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se haga cargo del caso, lo que significa la posibilidad de sufrir sanciones y bloqueos, los mulás iraníes le apuestan a sus aliados libaneses para abrir otro frente en el Medio Oriente. En una región tan desestabilizada, ni el temerario vaquero de la Casa Blanca se atrevería a emprender una acción militar, la cual, por lo demás, seguramente sería desautorizada por sus “aliados” europeos, en especial Francia. Lo menos que podrá obtener la República Islámica de este nuevo foco de tensiones será tiempo para preparar su respuesta “oficial” a la propuesta occidental, anunciada para el 22 de agosto.
Sería pecar de ingenuos pensar que estamos ante un conflicto religioso, por el hecho de que se enfrenten judíos y musulmanes en las tierras que algunos todavía llaman “santas”. En teoría, unos y otros descienden de Abraham y adoran al mismo dios. Pero lo que se juega en la práctica obedece a intereses más prosaicos, como sucede en muchos otros ámbitos. Los políticos, en primer lugar, con su carga de luchas de poder. Y también en lugar destacado, los económicos, representados por las enormes riquezas petroleras de la región. No en balde López Velarde advertía que los veneros de petróleo fueron escriturados por el diablo.
14 julio, 2006
Una humilde propuesta
Para calmar las tensiones postelectorales y de paso reparar un añejo agravio, propongo lo siguiente:
Que se declaren nulas las elecciones presidenciales del 2 de julio de este año y se designe (en el Congreso) al Cuate Cárdenas como presidente interino. Digo, para que el Inge se saque la espinita de regresar a Los Pinos y el Peje y el Fecal ya no se anden agarrando del chongo. Solución salomónica, ¿no creen?
Ya pasada la turbulencia se volverían a organizar elecciones (claro, sin tanta campaña, con una semana de repaso tenemos para recordar los insultos y mentiras televisivas), en las que sólo contenderían los dos candidatos que hubieran recibido mayor número de votos en los pasados comicios. O sea, para como van las cosas, Calderón y Madrazo, porque AMLO cada vez que abre la boca le quitan votos y al rato sus "tendencias" se le van a cruzar con las de Madrazo. Y que no le siga porque hasta Campa va a andar superándolo.
En fin, luego inicio una campaña de recolecta de firmas para sustentar mi propuesta. Por lo pronto, pueden dejar su opinión en el cuadrito de comentarios. Y ya me voy al súper a comprarme un vinito para festejar como Dios manda la toma de la Bastilla. ¡Égalité, fraternité y... ¿qué más era? Ah, sí, serenidad y paciencia, mi querido Solín.
Que se declaren nulas las elecciones presidenciales del 2 de julio de este año y se designe (en el Congreso) al Cuate Cárdenas como presidente interino. Digo, para que el Inge se saque la espinita de regresar a Los Pinos y el Peje y el Fecal ya no se anden agarrando del chongo. Solución salomónica, ¿no creen?
Ya pasada la turbulencia se volverían a organizar elecciones (claro, sin tanta campaña, con una semana de repaso tenemos para recordar los insultos y mentiras televisivas), en las que sólo contenderían los dos candidatos que hubieran recibido mayor número de votos en los pasados comicios. O sea, para como van las cosas, Calderón y Madrazo, porque AMLO cada vez que abre la boca le quitan votos y al rato sus "tendencias" se le van a cruzar con las de Madrazo. Y que no le siga porque hasta Campa va a andar superándolo.
En fin, luego inicio una campaña de recolecta de firmas para sustentar mi propuesta. Por lo pronto, pueden dejar su opinión en el cuadrito de comentarios. Y ya me voy al súper a comprarme un vinito para festejar como Dios manda la toma de la Bastilla. ¡Égalité, fraternité y... ¿qué más era? Ah, sí, serenidad y paciencia, mi querido Solín.
13 julio, 2006
Una aclaración necesaria
Tratando de ver las cosas sin que se desborden las pasiones, con toda la objetividad posible y haciendo a un lado los insultos, tenemos que reconocer la necesidad de que nuestro próximo presidente llegue al cargo de manera legítima, sin sombra de duda sobre la autenticidad de su triunfo.
Ni siquiera al mismo Calderón le conviene llegar a Los Pinos manchado por el mismo estigma de Salinas de Gortari. No basta que él y las autoridades electorales tengan la certeza de su triunfo: todo el pueblo necesita estar convencido de su legitimidad, tanto los que votaron por él como los que no. Y en especial los que no votaron. Los cerca de 28 millones de ciudadanos que prefirieron quedarse en casa a ver la repetición de los partidos del Mundial ahora tienen una razón más para justificar su abstencionismo. Los dimes y diretes (y ahora con los videos, hasta los veretes) los reconfortan en su decisión de no participar en un juego tan viciado.
La forma más sencilla de aclarar el panorama postelectoral, claro, es llevar a cabo el recuento de los votos. ¿Que no se puede, que es ilegal, que no hay tiempo? Hasta ahora nadie ha dicho que no se pueda. Es decir, nadie lo ha dicho con la ley en la mano. Enséñenos el artículo de la ley correspondiente que prohíba el recuento y ahí muere la cosa. Si ese recuento depende del arbitrio de los magistrados electorales, entonces que éstos expliquen la causa de su negativa, enmarcándola en las consecuencias tan funestas que está teniendo, sobre todo en la polarización del país.
A estas alturas, cualquier internauta medianamente interesado en el tema ya habrá visto alguna documentación del fraude. Por mi parte he visto varias: una foto de la sábana colocada en la casilla y una captura de pantalla con el resultado del IFE correspondiente a la misma casilla. Adivinen quién sale perjudicado en todos los casos.
En lo personal no he tenido la intención de insultar, aunque viendo las cosas con más calma, descubro que sí lo he hecho y ofrezco mis disculpas por haber caído en la tentación de contestar al fuego con el fuego. Pero es difícil mantener fría la cabeza cuando al fraude electoral y al triunfo robado se le agregan escarnios y mofas, como varias que he visto en la Red y algunas que incluso han tenido el cinismo de enviarme por correo en forma de las detestables presentaciones de Pagüerpoin.
Ni siquiera al mismo Calderón le conviene llegar a Los Pinos manchado por el mismo estigma de Salinas de Gortari. No basta que él y las autoridades electorales tengan la certeza de su triunfo: todo el pueblo necesita estar convencido de su legitimidad, tanto los que votaron por él como los que no. Y en especial los que no votaron. Los cerca de 28 millones de ciudadanos que prefirieron quedarse en casa a ver la repetición de los partidos del Mundial ahora tienen una razón más para justificar su abstencionismo. Los dimes y diretes (y ahora con los videos, hasta los veretes) los reconfortan en su decisión de no participar en un juego tan viciado.
La forma más sencilla de aclarar el panorama postelectoral, claro, es llevar a cabo el recuento de los votos. ¿Que no se puede, que es ilegal, que no hay tiempo? Hasta ahora nadie ha dicho que no se pueda. Es decir, nadie lo ha dicho con la ley en la mano. Enséñenos el artículo de la ley correspondiente que prohíba el recuento y ahí muere la cosa. Si ese recuento depende del arbitrio de los magistrados electorales, entonces que éstos expliquen la causa de su negativa, enmarcándola en las consecuencias tan funestas que está teniendo, sobre todo en la polarización del país.
A estas alturas, cualquier internauta medianamente interesado en el tema ya habrá visto alguna documentación del fraude. Por mi parte he visto varias: una foto de la sábana colocada en la casilla y una captura de pantalla con el resultado del IFE correspondiente a la misma casilla. Adivinen quién sale perjudicado en todos los casos.
En lo personal no he tenido la intención de insultar, aunque viendo las cosas con más calma, descubro que sí lo he hecho y ofrezco mis disculpas por haber caído en la tentación de contestar al fuego con el fuego. Pero es difícil mantener fría la cabeza cuando al fraude electoral y al triunfo robado se le agregan escarnios y mofas, como varias que he visto en la Red y algunas que incluso han tenido el cinismo de enviarme por correo en forma de las detestables presentaciones de Pagüerpoin.
10 julio, 2006
Depresión postelectoral
Tengo que confesar que me siento muy deprimido por la derrota de López Obrador. Ni siquiera con el fraude de 1988, aun más descarado que el de este año, llegué a sentirme tan afectado en lo personal. Quizá se debe a que esta vez las esperanzas eran más altas y, para la mayoría de sus simpatizantes, más reales. Ya se había logrado el “milagro” de sacar al PRI de Los Pinos y la posibilidad de la alternancia tenía bases más sólidas. Y dada la pésima actuación de Fox, todo apuntaba a que esta vez el PAN resentiría el voto de castigo y le cedería el lugar al PRD.
No fue así. Nadie imaginó lo sucia que sería esta campaña electoral (y si lo imaginó, no hizo nada para contrarrestarla). Y la reacción que hubo por parte de la coalición que abanderaba el Peje no sólo fue tardía sino además tibia. De esta manera, la derecha chupacirios logró imponer en una buena proporción de votantes (bueno, al menos en un 0.5% más) la idea de que López Obrador era un populista peligroso para México.
Pero ése no fue el único lema con el que traficaron los negociantes del miedo, por mucho que haya sido manoseado hasta por los articulistas de The Wall Street Journal. El gran éxito de la derecha católica fue haberse conectado con los lodos más ocultos del alma nacional y haber provocado una reacción en contra de López Obrador por considerarlo un “naco”. Y “nacos” son sus seguidores y “nacos” serían quienes votaran por él. En efecto, en este país de nacos, al parecer el peor crimen, delito y pecado es ser naco.
No fue así. Nadie imaginó lo sucia que sería esta campaña electoral (y si lo imaginó, no hizo nada para contrarrestarla). Y la reacción que hubo por parte de la coalición que abanderaba el Peje no sólo fue tardía sino además tibia. De esta manera, la derecha chupacirios logró imponer en una buena proporción de votantes (bueno, al menos en un 0.5% más) la idea de que López Obrador era un populista peligroso para México.
Pero ése no fue el único lema con el que traficaron los negociantes del miedo, por mucho que haya sido manoseado hasta por los articulistas de The Wall Street Journal. El gran éxito de la derecha católica fue haberse conectado con los lodos más ocultos del alma nacional y haber provocado una reacción en contra de López Obrador por considerarlo un “naco”. Y “nacos” son sus seguidores y “nacos” serían quienes votaran por él. En efecto, en este país de nacos, al parecer el peor crimen, delito y pecado es ser naco.
08 julio, 2006
Pregunta a un presidente ilegítimo
Me pregunto qué satisfacción puede sentir alguien que llega a la presidencia montado en el voto de quince millones de descerebrados que se tragaron la campaña del miedo.
07 julio, 2006
Cuando desperté, el PAN seguía ahí.
El Instituto Federal Electoral, del que nos sentíamos orgullosos desde hace unos años, sobre todo aquellos a los que les tocó vivir las elecciones organizadas por la secretaría de Gobernación, ahora se encuentra en el centro de impugnaciones y su legitimidad es objeto de graves dudas.
No podía ser de otro modo. La estadística es una ciencia oculta para el común de las personas. Y nadie entiende ese baile de cifras que hemos presenciado estos días. Primero, los resultados preliminares le dieron continuamente la victoria a Fecal, desde los primeros puntos porcentuales hasta los últimos (conteo que, para aumentar el desconcierto, se detuvo al llegar al 98% de las actas procesadas).
Después, el recuento de actas distritales empezó reconociendo el triunfo del Peje hasta llegar al noveintantos por ciento, momento en que se “cruzaron” las tendencias: Fecal al alza y el Peje a la baja, para quedar definitivamente con una diferencia de 0.58%, que representa poco menos de 250,000 votos.
Nadie puede quedar satisfecho con estos resultados, empezando por el propio Peje, que ya anunció la impugnación a la que tiene derecho y movilizaciones populares para reforzar su demanda. Por desgracia, pienso que ese camino no lo llevará a ningún lado, al menos no a Los Pinos. Aunque sea un instituto ciudadano, el IFE no deja de responder a los intereses oficiales. Y éstos dictan que Fecal continúe el programa neoliberal echado a andar en nuestro país desde el sexenio de Miguel de la Madrid. Acceder a un nuevo recuento y, aun más, a cambiar la decisión anunciada ayer, equivaldría a reconocer un error cosa que, en la lógica autoritaria de la derecha, está fuera de toda posibilidad. En suma, no habrá nuevo recuento y las protestas y movilizaciones populares que encabece el Peje sólo servirán para reforzar la imagen que tiene de él nuestra mezquina clase media: “Ahí están otras vez esos nacos revoltosos”, “Sólo causan caos vial”, “Quieren ganar en la calle lo que no ganaron en las urnas”. Y eso reconfortará su decisión de haber votado por Fecal.
Una última observación: siguen diciendo que las de este año han sido las más reñidas y concurridas “en la historia moderna de México” (al menos eso dijo el consejero presidente del IFE). ¡Vaya caso de amnesia! Reñidas sí, pero, ¿concurridas? En las elecciones del 2000, el abstencionismo fue de 36% y Fox obtuvo el 42.5% de la votación emitida. Ahora, los abstencionistas avanzaron casi cuatro puntos y el candidato declarado ganador obtuvo 35.89%. ¿Dónde están en esas cifras la participación masiva y el entusiasmo ciudadano? Muy por el contrario, apuntalan una tendencia preocupante en el electorado: la indiferencia ante los procesos electorales, provocada por el incumplimiento de las promesas de campaña. Para un creciente sector de la población, los políticos son “una bola de rateros y mentirosos” y su actividad, lejos de despertar emoción, es causa de desconfianza e irritación. Y eso, como se ha cansado de enseñarnos la historia, es el mejor caldo de cultivo para los movimientos extremistas. Y en ese caso, y para estar a tono con la derecha católica que seguirá gobernando al país, tendremos que confiar en que Dios nos agarre confesados.
No podía ser de otro modo. La estadística es una ciencia oculta para el común de las personas. Y nadie entiende ese baile de cifras que hemos presenciado estos días. Primero, los resultados preliminares le dieron continuamente la victoria a Fecal, desde los primeros puntos porcentuales hasta los últimos (conteo que, para aumentar el desconcierto, se detuvo al llegar al 98% de las actas procesadas).
Después, el recuento de actas distritales empezó reconociendo el triunfo del Peje hasta llegar al noveintantos por ciento, momento en que se “cruzaron” las tendencias: Fecal al alza y el Peje a la baja, para quedar definitivamente con una diferencia de 0.58%, que representa poco menos de 250,000 votos.
Nadie puede quedar satisfecho con estos resultados, empezando por el propio Peje, que ya anunció la impugnación a la que tiene derecho y movilizaciones populares para reforzar su demanda. Por desgracia, pienso que ese camino no lo llevará a ningún lado, al menos no a Los Pinos. Aunque sea un instituto ciudadano, el IFE no deja de responder a los intereses oficiales. Y éstos dictan que Fecal continúe el programa neoliberal echado a andar en nuestro país desde el sexenio de Miguel de la Madrid. Acceder a un nuevo recuento y, aun más, a cambiar la decisión anunciada ayer, equivaldría a reconocer un error cosa que, en la lógica autoritaria de la derecha, está fuera de toda posibilidad. En suma, no habrá nuevo recuento y las protestas y movilizaciones populares que encabece el Peje sólo servirán para reforzar la imagen que tiene de él nuestra mezquina clase media: “Ahí están otras vez esos nacos revoltosos”, “Sólo causan caos vial”, “Quieren ganar en la calle lo que no ganaron en las urnas”. Y eso reconfortará su decisión de haber votado por Fecal.
Una última observación: siguen diciendo que las de este año han sido las más reñidas y concurridas “en la historia moderna de México” (al menos eso dijo el consejero presidente del IFE). ¡Vaya caso de amnesia! Reñidas sí, pero, ¿concurridas? En las elecciones del 2000, el abstencionismo fue de 36% y Fox obtuvo el 42.5% de la votación emitida. Ahora, los abstencionistas avanzaron casi cuatro puntos y el candidato declarado ganador obtuvo 35.89%. ¿Dónde están en esas cifras la participación masiva y el entusiasmo ciudadano? Muy por el contrario, apuntalan una tendencia preocupante en el electorado: la indiferencia ante los procesos electorales, provocada por el incumplimiento de las promesas de campaña. Para un creciente sector de la población, los políticos son “una bola de rateros y mentirosos” y su actividad, lejos de despertar emoción, es causa de desconfianza e irritación. Y eso, como se ha cansado de enseñarnos la historia, es el mejor caldo de cultivo para los movimientos extremistas. Y en ese caso, y para estar a tono con la derecha católica que seguirá gobernando al país, tendremos que confiar en que Dios nos agarre confesados.
06 julio, 2006
El conflicto suma cero
El conflicto del Medio Oriente es el ejemplo clásico de un conflicto de “suma cero”. Es decir, en términos matemáticos, lo que está en juego suma cero: la ganancia de uno es exactamente igual a la pérdida del otro. No hay componenda que valga, no hay mediación que sirva ni posibilidad de reparto. Es el todo o nada. La definición textual del ultrancismo entercado en no ceder un ápice.
El secuestro de un cabo del ejército israelí, hace dos semanas, ha exacerbado la situación y radicalizado las posturas. Los palestinos ven en él una moneda de intercambio; para su liberación exigen la de varios palestinos detenidos por Israel. Pero Israel lo ha tomado como oportunidad de incrementar sus presiones sobre la Autoridad Palestina, gobernada por el Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas), grupo al que consideran terrorista. Estas presiones se miden en bombardeos y detenciones arbitrarias. Así, por ejemplo, la sede del ministerio palestino del Interior fue destruida por la aviación israelí. Y numerosos miembros del gobierno palestino, entre ellos dos ministros, se encuentran tras las rejas israelíes.
Por desgracia, hay que constatar que la disputa por el territorio de Palestina no tiene solución. En un enfrentamiento de este tipo, sólo la destrucción del rival determina la victoria. Los musulmanes extremistas sueñan con el exterminio de Israel, pero también los judíos, no menos extremistas y apoyados en su potencia militar, tratan de afirmar su derecho a existir como estado, al tiempo que se lo niegan a los palestinos. Y es que en la mentalidad ultrancista no cabe la posibilidad de diálogo, negociación ni, mucho menos, de convivencia pacífica.
Si en el caso de los Balcanes resultaba desalentador tener que remontarse seis siglos de historia para comprender las animosidades que enfrentaban a serbios, croatas y musulmanes, las diferencias entre árabes y judíos hunden sus raíces aún más lejos. Pero analizarlas a fin de encontrar soluciones a los problemas de hoy es hacerle el juego a quienes los azuzan y se niegan a negociar. En efecto, aceptar ese análisis es correr el riesgo de sumirnos en discusiones religiosas que, como bien sabemos, son tan inútiles como interminables. Cuando ambos bandos esgrimen supersticiones, patrañas, mitos y razonamientos primitivos para exigir sus pretendidos derechos, cualquier arreglo es imposible. Y lo seguirá siendo mientras sus razones se reduzcan a entercarse en que “mi Dios es mejor que el tuyo”.
El secuestro de un cabo del ejército israelí, hace dos semanas, ha exacerbado la situación y radicalizado las posturas. Los palestinos ven en él una moneda de intercambio; para su liberación exigen la de varios palestinos detenidos por Israel. Pero Israel lo ha tomado como oportunidad de incrementar sus presiones sobre la Autoridad Palestina, gobernada por el Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas), grupo al que consideran terrorista. Estas presiones se miden en bombardeos y detenciones arbitrarias. Así, por ejemplo, la sede del ministerio palestino del Interior fue destruida por la aviación israelí. Y numerosos miembros del gobierno palestino, entre ellos dos ministros, se encuentran tras las rejas israelíes.
Por desgracia, hay que constatar que la disputa por el territorio de Palestina no tiene solución. En un enfrentamiento de este tipo, sólo la destrucción del rival determina la victoria. Los musulmanes extremistas sueñan con el exterminio de Israel, pero también los judíos, no menos extremistas y apoyados en su potencia militar, tratan de afirmar su derecho a existir como estado, al tiempo que se lo niegan a los palestinos. Y es que en la mentalidad ultrancista no cabe la posibilidad de diálogo, negociación ni, mucho menos, de convivencia pacífica.
Si en el caso de los Balcanes resultaba desalentador tener que remontarse seis siglos de historia para comprender las animosidades que enfrentaban a serbios, croatas y musulmanes, las diferencias entre árabes y judíos hunden sus raíces aún más lejos. Pero analizarlas a fin de encontrar soluciones a los problemas de hoy es hacerle el juego a quienes los azuzan y se niegan a negociar. En efecto, aceptar ese análisis es correr el riesgo de sumirnos en discusiones religiosas que, como bien sabemos, son tan inútiles como interminables. Cuando ambos bandos esgrimen supersticiones, patrañas, mitos y razonamientos primitivos para exigir sus pretendidos derechos, cualquier arreglo es imposible. Y lo seguirá siendo mientras sus razones se reduzcan a entercarse en que “mi Dios es mejor que el tuyo”.
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