01 julio, 2019

Yo no voté por esto


Estaré desinformado o seré muy desconfiado, no sé, pero ahí les voy: Cuando Trump anunció que no impondría aranceles a las mercancías mexicanas de importación, pues había llegado a un acuerdo con el gobierno de México, simplemente no le pude creer. El acuerdo, según él, consistiría en que la “guardia nacional” de México se encargaría de detener a los solicitantes de asilo antes de que estos se internaran en los Estados Unidos. Y que los trámites del asilo se llevarían a cabo mientras los solicitantes se encontraran todavía en suelo mexicano.

No lo pude creer por dos razones. La primera es que resultaba absurdo pensar que México fuera a actuar de oficial de trámites de asilo a nombre de Estados Unidos. El derecho internacional es muy claro al respecto: el asilo se solicita en el país de destino, no en puntos intermedios por muy bienintencionados que estos sean.

Y la segunda razón es que en México no existía nada que pudiera llamarse “guardia nacional”. Cuerpos policiacos y militares los hay por montones, pero ninguno lleva ese nombre.

Me quedaba claro, por tanto, que se trataba de una de las más de diez mil mentiras que ha dicho Trump a lo largo de su mandato (según cifras de The Washington Post). Viendo las catastróficas consecuencias que tendría perturbar el delicado equilibrio económico de México, por no hablar de la airada reacción que surgiría entre los consumidores estadounidenses privados de sus tostadas de aguacate y sus Coronas, Trump quiso zafarse inventando un imposible acuerdo con las autoridades mexicanas.

Pero no. Ahora me vengo a enterar de que ya se creo la dichosa guardia nacional y que México, efectivamente, se va a encargar de tramitar las solicitudes de asilo de los compas centroamericanos que vienen huyendo de la violencia y la miseria de sus respectivos países.

Me duele decirlo, pero yo no voté por esto. Yo no voté por un gobierno que le haga los mandados a Washington. Yo no voté por la creación de un cuerpo policiaco más, cuando los que existen son resumideros de corrupción y podredumbre. Yo no voté por unas autoridades que responden a intereses extranjeros antes que a los nacionales. Yo no voté por un gobierno que traicionara el orgulloso legado en materia de política exterior que hizo de México un ejemplo de dignidad en los aciagos días de la guerra civil española y en los que siguieron, durante la segunda guerra mundial.

Me van a perdonar pero yo no voté por esto.

30 junio, 2019

El orgullo de su nepotismo


Resulta lastimero ver a Ivanka Trump tratar de insertarse en la conversación entre Theresa May, la primera ministra británica, Emmanuel Macron, el presidente francés, Justin Trudeau, primer ministro canadiense, y Christine Lagarde, la directora del FMI, en el marco del Grupo de los Veinte, en Japón.

No es por subestimar el oficio de vender mercancía producida en China con trabajo esclavo, pero por algo para ser diplomático hay que estudiar una carrera especializada y tener una visión muy amplia de los problemas globales. Pero Ivankita apenas puede articular palabra, como se aprecia en un video presuntamente difundido por el gobierno francés. Es claro que no es lo mismo ser la hija del jefe en Estados Unidos, donde todo mundo la adula con zalamería, que una advenediza ignorante tratando de sentarse en la mesa de los grandes.

La situación es tan embarazosa que no puede uno dejar de sentir pena por ella, pese a que lo único que se merecería es que algún guarda la sacara sin más ceremonia del recinto donde están reunidos los líderes mundiales.

11 noviembre, 2018

Centenarios


Hoy se celebra el centenario del armisticio entre los aliados y Alemania, que puso fin a las hostilidades que en su tiempo se conocieron como la Gran Guerra, y que para nosotros simplemente es la primera guerra mundial.

Ya antes se habían celebrado los armisticios con Bulgaria, el imperio Otomano y el imperio Austro-Húngaro, conocidas como las potencias centrales. Los tratados de paz, empero, tardaron más, habiéndose firmado el último el 10 de agosto de 1920 en Sevres, Francia, concluido con el imperio Otomano.

Por cierto, Rusia, que fue el primer país en movilizarse, fue también el primero en llegar a un armisticio, el 15 de diciembre de 1917. Claro, quien empezó la guerra fue el zar Nicolás II y el que la acabó fue Lenin. Y por último, un dato curioso: el armisticio se firmó el undécimo día del undécimo mes, a las 11:11 de la mañana, hora de París.