10 febrero, 2007

La libertad a juicio

Resulta paradójico que haya sido la laica y republicana Francia —¡la tierra de Voltaire y su manidísima frase "Puedo estar en contra de lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo"!— el primer país donde prosperó una demanda en contra de las infames caricaturas de Mahoma publicadas en octubre de 2005 por un periódico danés y reproducidas posteriormente en muchos diarios de todo el mundo.




Uno de ellos fue el semanario satírico Charlie Hebdo que, no conforme con reproducirlas simplemente, les dedicó un número especial, con una portada realizada ex profeso por su dibujante Cabu. En ella, el Profeta se quejaba de tener a "idiotas" por seguidores.

Pues bien, la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia y la Gran Mezquita de París presentaron una demanda en el tribunal correccional de París, no por todas las caricaturas, sino sólo por dos de las originales y la de la portada.

Obviamente, como dijera el mismo Cabu, éste es un juicio "obscurantista", basado netamente en una confesión religiosa que anatemiza la representación del rostro humano. Pero Dalil Boubakeur, rector de la Gran Mezquita de París, explicó que no se trataba de motivos religiosos, pues la demanda es por racismo, ya que se identifica a toda una población, la musulmana, con el terrorismo. En efecto, una de las caricaturas más controvertidas presenta al Profeta con un turbante en forma de bomba.

Pero la procuradora Anne de Fontette, en todo caso, decidió que ese insulto no se dirigía a todos los musulmanes, sino sólo a los integristas. Y esto, más que problema religioso, es social, como hizo bien en precisar. En efecto, hay que señalar una diferencia importante entre el islam y el islamismo: el primero se refiere a una religión de obediencia y sumisión a Dios (por cierto, "paz" es otra de las posibles interpretaciones de la palabra islam). Y se habla de islamismo cuando esa religión se toma de bandera política y se enarbola en contra de todo aquel que no la profese.

En todo caso, el tribunal determinó que la publicación no era culpable de atizar odios y fomentar discriminaciones. La libertad de expresión le ganó la batalla a la libertad de sentirse injuriado.

3 comentarios:

control_zape dijo...

buen post. Creo que la libertad de sentirse injuriado también prevaleció. En tanto la ardidez de los creyentes no se siga usando como excusa para definir que es lo que se puede o no expresar creo que se puede llevar la fiesta en paz.

Por un lado ellos se ofenden y por otro nos pitorreamos y todos felices. No estoy siendo sarcástico, un elemento importante de las religiones consiste en convencer a sus miembros de estar permanentemente ofendidos con el estado de las cosas aquí en la tierra ocn la promesa de que van a mejorar cuando se mueran, mientras hagan lo que la autoridad eclesiástica dicte.

duh, hablé mucho y dije poco.

Silvia Macario dijo...

Sinceramente pienso que el Islam está siendo demonizado desde todos los frentes, y no creo que sea casual que no se diga (como muy bien lo hiciste) la diferencia entre Islam e Islamismo.A mi criterio, se intenta desde los cerebros del mundo imponer una idea subvertida del mundo árabe.
Lamentablemente, la ignorancia por parte de los occidentales en estos temas es enorme, y todo se mete en la misma bolsa.
En este caso, la religión es la excusa.
Saludos Jorge Luis.

Manolo dijo...

Yo siempre propuse el uso de "yihadismo" en lugar de "islam" o "islamismo". No es una solución perfecta, pero me parece mejor que las anteriores.

Los periódicos de mi país (España) parece que me han escuchado y cada vez más se puede leer ese vocablo en contextos donde antes se escribía "islamismo".