15 febrero, 2005

Los americanos son de Venus

Atribuir a los extraterrestres el progreso del género humano es una aberración que de tiempo en tiempo nos encontramos reproducida de varias maneras. Desde las tesis racistas de von Daniken y sus pares, que sostienen que, sin ayuda externa, un pueblo indígena como el maya no hubiera tenido la capacidad de alcanzar los conocimientos astronómicos que tenía, hasta quienes de plano aseguran el origen extraterrestre de la vida en la Tierra.

Pero ahora quisiera comentar un artículo publicado en un sitio llamada Hermanos mayores. Sus perpetradores afirman que estos hermanos mayores son visitantes del espacio, llegados seguramente a ayudar al hombre, quizá por considerarlo su hermano menor.

Aunque de entrada señalan que “cada día son mayores” los indicios de la presencia de estos seres en nuestro planeta, en realidad se limitan a repetir los gastadísimos argumentos de siempre: citas de los textos sagrados, construcciones portentosas de la antigüedad y, no podían faltar, declaraciones de reputadísimos científicos.

Por ejemplo, está la mención al profesor Agreste, científico matemático de la Universidad de Moscú, quien acepta la hipótesis de un antigua migración extraterrestre. ¿Quién es el profesor Agreste? Sepa la bola; su nombre no me parece muy ruso que digamos y pese a su fantástica declaración no vuelve a ser mencionado en todo el artículo. Tampoco dicen qué autoridad, aparte de la de ser matemático, tiene este personaje de tan singular apellido para aceptar tal hipótesis que involucra a la astrofísica, la antropología, la paleontología y otras muchas ciencias. Y a pesar de sus conocimientos de matemáticas, el profe Agreste no sabe explicar la siguiente discrepancia numérica.

Entre los “indicios” encontrados mencionan las inscripciones halladas en las cavernas de Bohistán, que están “acompañadas de mapas con intención astronómica que representan las estrellas en la posición que ocupaban hace más de 5,000 años y se ven unas líneas que unen Venus con la Tierra...” ¿Sabe el curioso lector dónde queda Bohistán? No, pues ni yo tampoco, así que lo busqué en Internet y entre las varias referencias encontradas, hallé ésta: “En las cavernas de Bohistán se encontraron mapas astronómicos que representan a las estrellas en la posición que ocupaban hace 13,000 años...” Y en otro sitio se dice de que esa posición es de hace 14,900 años. ¿Por fin? Ocho o casi diez mil años de diferencia son bastantes para no tomarlos en cuenta. ¿Esa contradicción es uno de los “indicios” de los viajeros espaciales? (Por cierto, también descubrí que Bohistán —también llamado Kohistán— es un región en la frontera entre la India y Pakistán.)

No podemos dejar de comentar lo que dicen acerca de los orígenes del hombre americano. A riesgo de fatigar al paciente lector, citaremos in extenso:


Como otra curiosidad podemos citar “las puertas del Sol” a orillas del Titicaca en el Perú, que demuestran tratarse de huellas de una cultura anterior a todo lo conocido. Allí labrado en la piedra, aparece el calendario más antiguo que se conoce, al que se le ha calculado una antiguedad de 12 a 15,000 años. Pero este calendario tiene una característica sorprendente. Representa el año venusiano con sus 225 días terrestres exactos y con sus meses de 24 días.


Los nuevos ensayos para llegar a Venus y todos los experimentos hasta hoy realizados han venido dando la razón a este calendario antiquísimo. Así se ha fortalecido la idea de que en América fueron venusinos los que llegaron como viajeros del espacio.


¡Eso! Todos los experimentos hasta hoy realizados, ni más ni menos, desde los de madame Curie hasta los de Edison, los experimentos de clonación y de salud reproductiva, los experimentos para sondear la atmósfera, los que se llevan a cabo en los vuelos del transbordador espacial de Estados Unidos, los destinados a encontrar la cura del cáncer, del sida y de otros males, todos, todos los experimentos realizados hasta hoy, repito, le dan la razón a ese calendario y fortalecen la hipótesis del origen venusino del hombre americano. (Y de paso representan un mentís a John Gray, autor del libro Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus.)

¿Quiénes son los que pusieron este sitio en Internet? Digo, porque desde registrar el dominio hasta pagar el servidor e instalar el software que maneja la base de datos, implica un esfuerzo que ciertamente poca gente realiza como broma. De seguro que los autores están convencidos de cada palabra que publican. Movido por la curiosidad, me fui a ver la página de créditos. Ahí me entero que los mensajes y las experiencias fueron proporcionados por las “antenas” SAS y ODLIAT (las “antenas” son esos felices humanos que pueden captar el mensaje de los hermanos mayores).

Pero lo que alarma es la bibliografía que señalan: Las dramáticas profecías de la gran pirámide, de Rodolfo Benavides, de dónde extrajeron “algunos textos y cuotas”. ¿Cuotas? Esto sí que es un milagro. ¿Cómo le hicieron para cobrarle cuotas al tabique de Benavides, plagado de falacias, verdades a medias y mentiras completas? ¿Será que estos embaucadores están pensando en inglés y maltradujeron “quotes”, que significa citas? Vaya usted a saber.

Después se consigna que la recopilación y edición de textos, conceptos, foros, temas e ideas están a cargo de una tal Rita, quien además de colaborar con las antenas de los hermanos mayores, explota los miedos y las angustias ajenas con la lectura de las cartas. Presentándose como “consejera espiritual virtual”, ofrece sus servicios por el módico pago de 19.95 euros durante una semana. Con esto, el “socio” de su sitio (esta gente nunca busca clientes), tiene derecho a lecturas de cartas ilimitadas en vivo y directo, lecturas de cartas ilimitadas por correo electrónico, recetas mágicas personalizadas, oraciones milagrosas personalizadas, cadenas de curaciones metafísicas, orientación para el amor, dinero, salud y más, consultas en vivo y directo y en privado, pensamientos espirituales, horóscopos diarios y mucho más.

Bueno, creo que ya me salí del tema. Ahí les dejo el vínculo por si les interesa “abrir su mente”, como recomienda el canal Infinito, y su bolsillo, como anhelan todos estos timadores.

1 comentario:

Lino Evgueni dijo...

¡Pseudociencia pura!

Leer o escuchar supuestas teorías que suenan científicas pero que son una bola de mentiras es de las cosas que más me molestan en la vida... eso y que fumen donde no se debe.

Hoy descubrí este blog... poco a poco lo iré leyendo.

Saludos.