04 junio, 2004

El sacrificio del chivo


En la tradición hebrea, en la fiesta del Yom Kippur (día de la expiación) todos los pecados y males del pueblo se cargaban simbólicamente en un chivo, el cual después se soltaba para que huyera al desierto, con lo que las personas quedaban libres de sus pecados. Había otra modalidad que consistía en despeñar al pobre chivo. En francés, la expresión es bouc emisaire (chivo emisario), pues el nombre que se le da en hebreo al chivo es azazel, que precisamente significa emisario o enviado, con la idea de que es enviado ante alguna fuerza superior, capaz de borrar los pecados. En inglés el término es scapegoat (chivo que escapa), el cual refleja la misma idea: cargar con los pecados ajenos.


De esta tradición nos llegó la expresión chivo expiatorio, es decir, la persona, quizá inocente, a la cual se cargan las culpas de otras, que suelen ser sus superiores. Como puede verse, esta noción es muy útil, no sólo en el mundo de la política, sino en todos los ámbitos: desde la administración de empresas privadas hasta los altos mandos de las fuerzas armadas, siempre que hay un error, una falta o cualquier desaguisado, lo primero que se hace, aún antes de buscar soluciones al problema, es tratar de encontrar a un chivo expiatorio.



Así nos encontramos con la renuncia de George Tennet a la dirección de la CIA. Podemos imaginarlo escapando al desierto del desempleo, llevando consigo todas las culpas de la agencia, todos los errores cometidos por la agencia y que han metido a Estados Unidos en un berenjenal llamado Irak. Desde la falta de previsión de los ataques del 11 de septiembre de 2001 hasta el pronóstico fallido de que se encontrarían armas de destrucción masiva en el país mesopotámico —y que en la práctica justificó su invasión—, la salida de Tennet en vísperas del viaje de George W. Bush a Europa tiene el objetivo de lavar la desacreditada imagen de Dobleú ante los dirigentes europeos. Así, él se puede presentar limpio de culpa, con todos sus pecados expiados gracias al sacrificio de un chivito bien cebado por la prensa.


Pero esta jugada es doble. De hecho, está apuntada principalmente al mercado interno, más que al externo. El descrédito de Dobleú ante su propio pueblo es tal que las encuestas lo dan como perdedor en las elecciones de noviembre. Ya que el proyecto de los Bush es a largo plazo (el verdadero negocio de la "reconstrucción" de Irak apenas está por empezar, pero si pierde su alojamiento en la Casa Blanca quedaría fuera de una jugada cuidadosamente planeada desde hace años), él necesita desesperadamente mantenerse en la presidencia para cosechar sus frutos. Maldita la gracia que le haría ver a Kerry repartir el pastel irakí, después de todo lo que pasó por elaborarlo.


2 comentarios:

madrax dijo...

Muy acertado el análisis, yorch... nomas un detalle: es George Tenet, no John Tennet. Un abrazo.

Jorge Luis dijo...

Gracias por la corrección, de la que tomo debida nota.