15 mayo, 2004

Encuentre el error en la siguiente frase:


Por un lío de faldas, un sacerdote católico, que se encontraba en estado de ebriedad, sacó su pistola y mató a balazos al alcalde priísta de Xalpatláhuac, en el estado de Guerrero.


Si necesita más datos, lea la nota completa.


No se ha dicho si los familiares del hoy occiso le pedirán a su victimario que oficie algunas misas por el eterno descanso de su alma.


12 mayo, 2004

Le Monde comenta en su editorial de hoy el horripilante asesinato de Nick Berg, civil estadounidense atrapado en el fuego cruzado que reina en Irak. "¿Cómo pueden pensar que su creador se va a regocijar de ver degollado a un hombre, al grito de ¡Dios es el más grande!?", se pregunta el diario francés, haciéndose eco de lo que hemos dicho una y otra vez en este blog.


Los padres del rehén sacrificado ahora responsabilizan al gobierno de George W. Bush; no en forma abstracta por haber desencadenado la violencia de la que fue víctima su hijo, sino de manera muy concreta. Berg pensaba regresar a casa, después de haber intentado en vano hacer negocios en Irak, cuando fue detenido por la policía irakí (que en la práctica esá bajo las órdenes de la tropa de ocupación). Los irakíes lo transfirieron a las autoridades gringas, que lo mantuvieron cautivo unas dos semanas. Se necesitó que sus padres entablaran una demanda por arresto ilegal para que fuera liberado. Días después fue hecho rehén de un grupo fundamentalista allegado a Al Qaida y, como pudo ver el mundo aterrado, decapitado en "venganza" de las atrocidades cometidas contra los irakíes detenidos en la prisión de Abou Ghraib.


Ahora la Casa Blanca anda diciendo que Berg no hizo caso de las advertencias que se le hicieron para que abandonara el país e, incluso, que no estuvo detenido por los soldados gringos. Van a tener que repetir muchas veces esa mentira para que la gente la crea.


Volviendo al grupo encabezado por el fundamentalista jordano Al Zarkaoui, autor de la atrocidad difundida por Internet, podemos preguntarnos, como se pregunta el mismo Le Monde, cómo es posible que alguien piense que su abominación está justificada por el hecho de que el otro fuera el primero en cometerla. La ley del Talión, que preconiza el "ojo por ojo" y regía en el mundo del Antiguo Testamento, fue abolida por aquel que recomendó poner la otra mejilla. Pretender cobrar un crimen con más sangre, apagar la violencia con más violencia, extinguir el odio con más odio sólo nos lleva al aniquilamiento general, a la barbarie elevada al rango de norma de convivencia.


Un comentario más: Al Zarkaoui llama perro de los cristianos a George Bush. Se equivoca. Aunque Bush es tan fundamentalista como su archienemigo (?) Oussama ben Laden, no puede ser llamado cristiano. Y aunque sepamos que para los musulmanes el epíteto "perro" es uno de los peores insultos, considero que esos nobles animales no se merecen la comparación con el torvo inquilino de la Casa Blanca.


Como siempre me la paso quejando de la basura que recibo por correo electrónico, ahora idearon otra variedad, aun peor: el espam telefónico. Hace unos días recibí una llamada (larga distancia de México), en la que una grabadora me felicitó por haber sido seleccionado y me pidió que oprimiera el número 9.


¿Pueden criticarme por ser tan desconfiado? La voz de la grabación ni siquiera se molestó en identificarse; tampoco me explicó quién y porqué me había seleccionado (mucho menos para qué). ¿Pensarán estos brillantes sacerdotes de la mercadotecnia moderna que basta la curiosidad para que sigamos sus órdenes y quedemos a merced de sus anuncios? Bastante molesto resulta que Telmex me llame cada mes para avisarme que está a punto de vencerse el plazo para pagar, como para que todavía acepte una llamada de este tipo. Tengo entendido que en Europa y Estados Unidos hubo un debate por estas campañas de mercadotecnia por teléfono, por considerarlas violatorias del derecho a la privacía. Finalmente, claro, ganaron los intereses económicos y se permitió legalmente fastidiar a los ciudadanos por teléfono, para bombardearlos con más anuncios. Y ahora, por lo visto, esa modalidad ya llegó a nuestro país. ¡Qué miseria que del primer mundo sólo nos llegue su basura!

11 mayo, 2004

Dice el general Taguba, responsable de haber dado la voz de alerta sobre las torturas en Irak, que eso se debió a "una falta de disciplina y de supervisión". Es probable, pues como han relatado algunos ex prisioneros, los soldados gringos se la pasan tomando alcohol mientras están de guardia.


Sin embargo, yo quisiera aventurar otra explicación, más general. Sabemos que los soldados se entrenan intensamente para el combate; reciben instrucción sobre el uso de las armas y son sometidos a un riguroso entrenamiento físico, amén del adoctrinamiento ideológico que reciben. Es natural: el soldado que va a la guerra debe estar convertido en una máquina de matar --física y mentalmente-- a fin de asegurar la victoria.


Sin embargo, en estos tiempos de guerritas Nintendo, en las que las batallas se libran a través de monitores y computadoras, ¿cómo puede el soldado común saciar su sed de sangre, alimentada y fomentada en meses de arduo entrenamiento? Los gringos llegaron a Bagdad después de una guerra a control remoto, nomás para hacer a un lado los escombros, derribar las estatuas de Saddam y proclamarse vencedores.


¿Cómo no va a ser natural que toda esa violencia acumulada durante meses no busque canales de desahogo, y que los encuentre en el eslabón más débil? Para un soldado gringo que pasó semanas tras semanas en el campo de entrenamiento, el prisionero irakí, identificado con el enemigo, con Ousama ben Laden, los talibanes y al Qaida, no se diferencia para nada con el saco o costal con el que hubiera entrenado. No tiene dignidad humana ni mucho menos derechos. ¿Por qué se asombran, pues, de que sean víctimas del maltrato?

Siento que hay un significado en esto, pero no logro descubrirlo: al tratar de ver el sitio Web de Mensa en México, encuentro que el grupo ya no está activo. ¿Qué querrá decir?

No había llegado a este planeta allá en 1945, cuando después de la guerra el mundo "descubrió" los horrores de los campos de concentración nazis. Pero por mis libros de historia y otros documentos, supongo que la reacción ha de haber sido muy parecida a la actual ante las torturas ejercidas por los gringos contra los irakíes en los centros de detención. "Yo no sabía", "me enteré por la tele", "nunca me lo habría imaginado"... ¿Podemos creerle al junior de Bush cuando nos sale con que no estaba al tanto de las atrocidades cometidas por sus chicos en Irak? ¿Son tan grandes las fallas de sus servicios de "inteligencia" (que, como hemos visto repetidas veces, no son tan inteligentes como pretenden), que el presidente debe esperar a ver las noticias en la tele para enterarse de lo que sucede en el país ocupado bajo sus órdenes?


Por cierto, en Le Monde hablan de "sevicia" al referirse a las torturas infligidas a los detenidos. En francés, esta palabra sólo se usa en plural: "sévices" y se refiere a los maltratos, brutalidades y ultrajes ejercidos contra una persona sobre la cual se tiene poder o autoridad. En español su significado es más general y sólo designa "violencia cruel", sin hacer alusión a la autoridad. Sin duda es una palabra muy útil en estos tiempos.

08 mayo, 2004

Algunos son más iguales que otros


Jueces, magistrados y demás gestores de las leyes humanas ponen en riesgo su cargo, su reputación e incluso su libertad cuando ceden a la tentación de manipular las leyes en favor de alguna persona a cambio de favores, ya sea en especie o en efectivo. Llamamos corrupto a cualquier eslabón de la cadena judicial --desde el juez hasta el carcelero-- que esté dispuesto a hacerse de la vista gorda con tal de recibir la gratificación ofrecida por algún delincuente.


Sin embargo, en sus equivalentes celestiales, a quien tuerce las leyes divinas (o de la naturaleza) en favor nuestro, lo llamamos santo. ¿No hay en esto una especie de doble medida? ¿No hay hipocresía en condenar al magistrado que, a cambio de una suma respetable de dinero, viola el código penal para poner en libertad a un criminal, pero en enaltecer al santo que viola las leyes de la biología para curarnos de una enfermedad a cambio de unas veladoras y unos rezos?


Aun más, ya considerando casos aislados y aplicando las normas humanas, incluso podríamos disculpar al magistrado corrupto, en tanto que se deja sobornar motivado por el amor a su familia y con el ánimo de ofrecerle mejores condiciones de vida. El santo, en cambio, visto desde nuestra perspectiva, actúa por el simple afán de ser venerado y de conseguir en nosotros un devoto más para su causa.


Podríamos suponer, a modo de descargo, que el sistema en que vivimos admite excepciones, debidamente contempladas en sus leyes para que éstas no sean tachadas de arbitrarias. Esta suposición es precisamente la base teórica de la magia: existe un conocimiento secreto que nos permite manipular a la naturaleza a nuestro capricho (o a capricho del cliente). Si es así, el sistema no es arbitrario, sino elitista, en la medida en que supone una ventaja para quienes estén iniciados en sus misterios.


Esto tira por la borda la igualdad del hombre ante las leyes, tanto humanas como naturales. Hay un poder que está por encima de ellas, el dinero o el conocimiento. Pero uno y otro no están al alcance de todos, como bien sabemos. Es un engaño, por lo tanto, pretender que todos tenemos las mismas oportunidades en esta vida. Al menos pretenderlo en el marco de la civilización en que vivimos. No abogo, no obstante, por el derrocamiento de nuestro sistema. Esto es imposible, sobre todo desde una tribuna tan modesta como ésta. Más bien, trato de explicarme a mí mismo, como quien piensa en voz alta para aclararse sus propias ideas, a qué se deben tantas evidentes injusticias como vemos a nuestro derredor. Y también, por mera curiosidad intelectual, me gustaría saber en qué momento el pensamiento mágico, que creímos derrotado en la batalla de la Montaña Blanca (1620), le ganó la partida al pensamiento racional.


07 mayo, 2004

Adiós, amigos



La noticia del día, las verdaderas sacudidas en la prensa no nos vienen por la revelación de las torturas perpetradas por los «liberadores» de Irak, ni por el enfrentamiento diplomático-verbal entre México y Cuba (ni siquiera por la promesa contenida de invasión gringa a la isla, digo, «liberación»). No, la verdadera nota del día es el capítulo final de la última temporada de Friends.

En efecto, la tan esperada reanudación de las relaciones entre Ross y Rachel tuvo más rating que la aparición del Bush en la televisión árabe para explicar que la tortura no es «parte de la cultura de Estados Unidos». Espero que en su transmisión al mundo árabe, esta emisión haya tenido por lo menos subtítulos, pues el presidente gringo obviamente habló en inglés, con ese acento de no despegar los labios, y a ver quién diablos le entendió sus aclaraciones.

No creo haber matado el encanto de esta serie para sus millones de seguidores, al haber revelado el final de Friends. Primero, porque era obvio, era lo que todos deseaban (deseábamos, pues) y la verdadera sorpresa hubiera sido lo contrario. En este caso, los ejecutivos de la Warner se sintonizaron con el deseo popular y reunieron a la pareja principal del programa, después de que se anduvieron rondando durante diez años. Además, el final fue nota de primera plana en la prensa gringa y, en esta era de globalización, sería ingenuo pensar que los verdaderos fans de la serie no están al tanto de sus ires y venires a través de Internet.

Por lo mismo, es absurdo que en la televisión mexicana de paga se haya programado el final para dentro de dos meses, cuando la gente tendrá la mente ocupada en otras cosas. Dado el éxito de la serie, ¿no hubiera sido mejor haber programado la transmisión de los episodios de la última temporada al mismo tiempo que en la televisión gringa? No me vengan con que se tardan mucho en subtitularlos. Ése es un proceso que no llevaría más de tres o cuatro días, y sabemos que los programas se graban con varias semanas (incluso meses) de antelación a su difusión. Éste hubiera sido un buen homenaje a una de las series más exitosas de la televisión, quizá la única, después de la genial de Seinfeld, en concitar una audiencia tan descomunal en su episodio final.

02 mayo, 2004

El secreto de la magia


Continuamente nos asaltan los sentidos con la oferta de hacernos ricos, bellos y jóvenes "como por arte de magia". Con este argumento nos quieren vender pastillas, ungüentos, fajas, aparatos de ejercicio de todo tipo (electrónicos y manuales), transplantes de pelo y, como vi recientemente en la televisión, almohadas magnéticas.


Nuestra mente racional, por supuesto, rechaza esos productos pero, ¿qué hay de nuestra mente irracional? ¿Qué parte de nosotros siente el impulso de tomar el teléfono y pedir el artículo mágico? ¿Quién no se pone a fantasear con la idea de perder 20 kilos "en tan sólo cinco semanas", verse diez años más joven o tener un cuerpo de concurso con "sólo ejercitar cinco minutos al día durante veinte días"?


Es un misterio, como todo lo que concierne a la magia, y eso lo saben los vendedores, por eso lo anuncian así, porque saben que no podemos oponer argumentos racionales a algo tan irracional. Entonces, ya que estamos en el terreno de la magia, debemos adoptar la mentalidad del ocultismo para entender lo que está pasando.


El ocultismo es un concepto muy amplio que abarca los estudios de alquimia, astrología y magia. Ésta, a su vez, se basa en la cábala, la cual tiene una manifestación en el tarot. El ocultismo es una manifestación típicamente occidental y es bastante anterior a lo que ahora se llama New Age, si bien en este movimiento encontramos muchos elementos ocultistas, como la astrología.


Los elementos de estas tres ciencias (alquimia, astrología y cábala) tienen relaciones y correspondencias que nos permiten entenderlos más a fondo. Por ejemplo, en astrología, la magia está relacionada con el signo de Capricornio y el planeta Saturno. Esto significa que, si conocemos este signo y este planeta, podremos hacer magia. En efecto, la imaginería tradicionalmente asociada a los magos y brujos está tomada del simbolismo de Capricornio y Saturno, como el color negro, los gatos negros, la casa en la punta de una montaña donde vive el brujo, los huesos, el diablo y un largo etcétera que no vendría al caso so pena de parecer pedante.


Una caracterísitca de Saturno es el tiempo; de hecho, su nombre griego es Cronos, el dios del tiempo. Por eso Saturno se relaciona con el tiempo, aunque más bien con los aplazamientos, las demoras y los obstáculos que encontramos para alcanzar nuestras metas. Esto podría ser el lado negativo de Saturno; por el lado positivo encontramos la paciencia y la perseverancia, así como la frugalidad y la abstinencia.


Así que ahí lo tienen: si quieren ser ricos y verse jóvenes y bellos, "como por arte de magia", apliquen las virtudes saturninas. Tardarán años en lograrlo, pero al parecer es la única manera realmente mágica.

01 mayo, 2004

El hermano mayor ante la competencia


Los mismos ejecutivos de Televisa habrán de reconocer que, en su enésima edición, el Big Brother languidece tristemente entre el desinterés del respetable. Muy poco atractivo resulta sentarse a oír los "sesudos" comentarios que puedan hacer los actorcillos y cantantetes sobre la vida, la moral, la política. El morbo de verlos continuamente (quizá en espera de sorprenderlos en alguna escena íntima) muere de inanición con la insipidez de un montón de chavos sentados en la sala, hablando de intrascendencias.


Esto me recuerda una aguda respuesta que dio un maestro a la pregunta sobre las posibilidades de la lectura del pensamiento, la telepatía y otras habilidades parapsicológicas. El interlocutor decía que, con práctica y estudio, era posible llegar a leer la mente de los demás. Entonces el maestro le repuso: "¿Y qué espera encontrar en la mente de los demás? Vea la suya propia y sabrá lo que hay en la de los demás." Este maestro era muy propio y no se atrevió a responderle en una forma más directa, pues hubiera sido brusca, o sea, ¿para qué quiere uno andar viendo las pendejadas que traen los otros en la cabeza?


En efecto, observar la vida propia es necesariamente más interesante que ver la ajena. En todo caso, más importante, en la medida que es la que nos toca vivir. Observar a la gente que nos rodea, observarnos a nosotros mismos, nuestras reacciones... eso nos enseñará lo que somos y nos irá haciendo dueños de nuestros actos (sobre todo porque nuestros actos no son más que reacciones a los de los demás).


Y como clavo adicional en el ataúd del hermano mayor --y que supongo que Televisa no previó-- está la abierta competencia de los videoescándalos, ese lamentable episodio de la vida nacional en el que se encuentra empantanado el país. ¿Qué escena de la casa del Big Brother puede competir con aquella ya consagrada en nuestra imaginería, de René Bejarano metiéndose los fajos de billetes en las bolsas del saco? ¿Qué relación entre sus habitantes podrá superar en turbidez la que une a Chayito Robles (el símbolo sexual de la política mexicana de los noventa) con Charly Ahumada? ¿Qué desenlace puede prometernos el Big Brother que opaque al que podemos esperar para el 2006?


No obstante, viendo a la Veritos desgañitarse lastimosamente para encender los ánimos del público, y viendo las porras y las pancartas que llevan los seguidores de los habitantes de la casa, pensamos que quizá el IFE podría recoger con provecho algunas ideas para hacer del escrutinio del 2006, y de todo el proceso previo, un espectáculo realmente del pueblo.


Por ejemplo, podría instalar cámaras permanentes en la casa de todos los aspirantes a la silla, para que el público pudiera seguir sus evoluciones las 24 horas del día. Así nos enteraríamos si Creel efectivamente es totalmente Palacio o si en la intimidad de su hogar anda de camiseta y con la panza de fuera. Quizá descubriríamos que el Peje habla de corrido y sin acento cuando se siente en familia. O, con un poco más de suerte, nos enteraríamos de los verdaderos motivos que pueda tener Betito Madrazo para aspirar a la presidencia (no, no estoy sugiriendo que sólo quiera cubrirse las espaldas; no me consta nada, pero, ¿qué tal si...?)


Dado el altísimo costo de nuestra democracia (¿en cuánto creen ustedes que salga la credencial y el padrón con fotografía a color?), se podría adoptar la modalidad del voto por teléfono al 1-900. Así, los partidos, en lugar de andar dilapidando fortunas en las campañas --y por lo cual luego son multados y obligados a pagar aun más-- podrían allegarse fondos que, bien administrados, aliviarían el hambre en las llamadas "zonas deprimidas". Asimismo, con cada llamada los votantes entrarían a un sorteo, cuyo premio podría ser un viaje a Cuba a bordo del jet privado de Charly Ahumada. Éstas son sólo algunas ideas al vuelo y seguramente habrá tiempo de irlas puliendo. Se aceptan sugerencias.